El Águila

Home / El Águila

AGENDA 2021

ARTISTAS 2021
Geografía de la memoria: recuerdos intermitentes

Artistas: Albert García-Alzórriz (esp), Sergio Cabrera (esp), Anna Watzinger (aus), Thomas Georg Blank (ale), Pablo-Martín Córdoba (arg), Jorge Moneo Quintana (esp) y Cristina Garrido (esp).
Performance inaugural: Tánia Dinis (por), Anna Watzinger (aus) y Julia Tazreiter (aus)

La memoria es un flujo perturbador, no es un simple almacén de recuerdos, se construye cada vez que se vuelve a abrazar un recuerdo; los hechos se modifican, tal vez se superponen fantasías e historia. En psicología, la memoria se define como el proceso de codificar, almacenar, consolidar y recuperar información y experiencias derivadas del entorno y de la actividad del pensamiento. El ser humano se empeña en conservar información y volver a utilizarla para enfrentarse con sus luchas diarias, también para jugar con las rendijas del tiempo, estar aquí y allí, buscando alegría y consuelo. Se trata de una continua labor de construcción -no necesariamente de una recreación fiel- vuelta a tener juntas las distintas facetas de una historia universal o más bien personal. Es difícil establecer dónde queda el límite, individual aquella sutil línea de demarcación entre las preguntas de ayer y los silencios del hoy.

Por ello, Pablo-Martín Córdoba en su pieza Substance recupera frases de Aristóteles tejiendo un diálogo muy actual entre el filósofo y una mujer francesa del siglo XX que añora la pérdida de una fotografía querida, único recuerdo del padre muerto por la tiranía de la guerra. La mujer consigue replicar la  foto  por  medio  de las modernas  tecnologías,  pero nunca la pieza original acariciando con los dedos su papel rugoso y amarillento por el paso del tiempo. De fondo, los techos de París que ofrecen cobijo a centros de datos mimetizados en el entorno urbano, objetos reales que almacenan recuerdos efímeros. Números en nubes. Es un contraste que hace reflexionar sobre la desmaterialización de muchos aspectos de la sociedad actual y el curioso equilibrio entre la esperanza del uso de la tecnología como aliciente de la emancipación humana y las dictaduras egocentristas de las megacorporaciones. Se trata de un tema complejo bien retratado por la sugerente obra When looking at stones I get sucked into deep time, when looking at my harddrive I’m afraid that it will break de Thomas Georg Blank y Isik Kaya. Los autores trasforman unas torres de datos en edificios misteriosos y elegantes invadidos por una inquietante cuanto cautivadora poesía: la fría solidez de algoritmos humanos.

Asonancias con este tema se encuentran en la obra de Anna Watzinger, Living_ image_delete, donde la autora busca trazas del cuerpo entre las apariencias analógicas y digitales. El resultado es asociar la presencia física (de ϕύσις = naturaleza) a un flujo analógico retratado por otro digital en una superposición de planos donde la existencia se expande por medio de en un juego de espejos hasta derretirse como un bloque de hielo, ya que el “principio de todas las cosas es el agua; todo viene del agua, y al agua todo vuelve” (Tales de Mileto).

Imágenes borradas, olvidadas, recuperadas. Edificios derrumbados, relatos dormidos bajo las ruinas, palabras rescatadas en la esquina de una fotografía descolorida. Del polvo y las ciudades extintas nace IN ICTU OCULI, de Jorge Moneo Quintana, un salto en un parpadeo por siete siglos de historia para recuperar la belleza perdida de Vitoria. El autor convierte su ciudad natal en el símbolo de todas las ciudades desaparecidas, asimiladas por otras o convertidas en plataformas logísticas con el objetivo de recuperar fragmentos de vidas perdidas en el devenir de las cosas.

La tensión hacia la investigación y la recuperación de archivos personales caracteriza también la obra Imágenes ahogadas del madrileño Sergio Cabrera Aparicio que crea una pieza alrededor de las historias acontecidas en Vallecas durante su infancia y adolescencia. El autor habla de un barrio obrero, de una deriva utópica común y del sentido de pertenencia enraizado a una identidad territorial y sociocultural. Fragmentos de memoria para honorar el paso de los antepasados y construir lugares de encuentro y practicar nuevas formas de construir relatos. Historias, mitos y leyendas, desde la lechera de Vallecas a Prometeo que desobedece a los dioses desvelando sus secretos a los hombres.

Existe una versión firmada por Kafka donde el personaje mitológico se convierte progresivamente en una estatua. OJOS / OJOS / OJOS / OJOS de Albert García-Alzórriz, tomando como punto de partida el Prometeo del escritor austrohúngaro se centra precisamente en la intensa relación de los seres humanos con las estatuas, en concreto en los actos de destrucción y adoración hacia las imágenes. La acción se desarrolla en un placido ambiente de estudio y catalogación alterado por unos disparos y fuertes temblores generados por explosiones lejanas. Vislumbra la dicotomía entre el acto de conservar y estudiar trozos de estatuas y la violencia de la destrucción de los humanos y de los animales reiterando en patrón de vendedor-vencido. El autor abre interrogantes sobre la forma subvertir esta simplificación y sobre las maneras de representar la violencia sin recurrir a las imágenes de sus consecuencias.

Por otro lado, es posible manipular las imágenes procedentes de archivos, recortarlas, ensamblarlas a medidas de un documental de ficción como Boothworks de Cristina Garrido. El eje de la obra es apuntar los reflectores sobre el “arte de la cabina” que consiste en el convertir el stand de las galerías durante las ferias como un medio artístico performativo. El narrador presenta las ventajas de la idea innovadora, pero al mismo tiempo reflexiona sobre la relación con el capitalismo y el impacto general sobre el mercado del arte y sus profesionales.

La exposición se complementa con dos acciones performativas site specific creadas por la portuguesa Tânia Dinis y el dúo vienés formado por Anna Watzinger & Julia Tazreiter. Sobrepostos es una intervención creada  por Tânia Dinis  a partir de los materiales guardados en el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. La artista desvela un almacén de recuerdos, un recuento colectivo y universal, compuesto por historias sobre la capital española y sus habitantes. Dinis aprovecha las cualidades físicas de las fotografías pertenecientes al archivo deslizando unas transparencias bajo la luz de un proyector: de la unión de gestos e imágenes nacen relatos -creados por yuxtaposición- que ofrecen una nueva forma de relacionarse con los valiosos documentos aportados por los ciudadanos. De hecho, la colección “Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid. Madrileños” nace con la finalidad de recuperar las fotografías disparadas por particulares entre los años 1839 y 2000.
En cambio, la performance LUCY forma parte de un proyecto a largo plazo finalizado a la constitución de un archivo de sueños sirviéndose de las herramientas de Telegram para intercambiar y almacenar los datos. El dúo Watzinger & Tazreiter anota diariamente sus sueños (de febrero a junio de 2020) para convertirlos en la base de acciones performativas llevadas a cabo a través de Zoom. Las artistas se sirven de objetos específicos, constituidos por material transparente o reflectante,para recrear sensaciones y situaciones espaciales de ascendencia onírica. Las autoras, suspendidas entre realidad y ensueño, crean un espacio donde los límites entre el contexto virtual, el real y sus reflejos se pierden; todo se vuelve fluido. Espejos y ventanas se transforman en un lugar simbólico donde el BLICK (mirada) se convierte en acción consciente, y precisa de un marco cocteauiano para centrar la atención del espectador sobre el cuerpo de las artistas y su punto de vista temporal cuanto efímero.

Texto: Lidia Persano

ARTISTAS

AGENDA 2020

ARTISTAS 2020
A vuelta con los relatos. Feminismo, feminismos y otras sumas

Artistas: Marina Abramovic (yug), Shirin Neshat (ira), Helen Anna Flanagan (ing), Ana Esteve Reig (esp) y Núria Güell (esp)

Roland Barthes escribiría en 1980 su última obra: Cámara lúcida. Este texto, personal y conector de lo cotidiano y sus últimas obsesiones, nos ofrece dos conceptos que nos permiten acercarnos a esta muestra de videoarte que, en definitiva, está hablando de relatos y de la vida. El primer término es el studium, que alude al tema, a la trama; y el puctum, el detalle que secuestra nuestra atención y nos enfrenta a la historia de una manera alucinada y enfatizada. Siéntate o ponte enfrente de la proyección y busca estas dos coordenadas. ¿Qué siente?, ¿qué piensa?, ¿qué ve?

Las respuestas serán múltiples gracias a la subjetividad personal, al conglomerado de historias y narraciones de cada cuerpo que ocupa la sala, de las experiencias vividas y las que también se han fabulado. Desconozco si lo que fantaseamos no es experiencia verídica, que es ese simulacro que se aproxima a la verdad, aunque de forma más descafeinada. Nos enfrentamos a tramas donde las mujeres son las protagonistas y, en estos tiempos donde el feminismo copa titulares y debates en los medios de comunicación, podemos dialogar con que está pasando. No pretendo definir que es el feminismo y si estoy a favor de usar un plural o no; teóricas feministas ya han publicado múltiples trabajos que ofrecen los matices necesarios para que te haga sentido un ideario frente u otro. Tal vez, en estas filmaciones, que las diferentes artistas han diseñado, grabado y montado para que sean visionados por otro y, de esta manera, dialogar con un espectador-testigo de esa realidad, tengan su propia definición. En el terreno de lo obvio diré que son relatos de mujeres en opresión (o no), recluidas (o no), en diálogo (o no), y que precisan agitar su cuerpo, darle movimientos para emanciparse del silencio y que la historia en minúscula sea relatada y, por consiguiente, ocupe un espacio.

Son mujeres que sufren, mujeres que están a otro lado de mis ojos que me están contando algo. Un relato propio y personal que se redimensiona por la participación del que lo contempla. No sé a donde me quieren llevar estas piezas -y tampoco es lo interesante- sino hasta dónde me permito caminar, salir de mi terreno conocido y dejarme seducir -ya sea por encantamiento, o porque me siento extrañada, o me repulsa- y que, cuando salga de este espacio dedicado a esta muestra, me configure de otra manera, una brizna de otros relatos que se inserta, cosen -con puntada aún de hilván-  y me lanza a la calle para seguir viviendo.

La cárcel, la respiración, cuerpos que deambulan, las voces en off, los diálogos… son recursos que nos pueden llevar a pensar que no existe ese relato único, sino que la realidad son facetas por pulir de un mineral precioso. El feminismo sería algo así: fragmentos de vidas escritas por cuerpos que se repiensan y ofrecen otras formas de habitar la tierra. No sé si eres feminista o si ser feminista para ti signifique algo; el feminismo, con sus plurales, son aproximaciones legítimas que dotan de herramientas para pensar en dónde estamos y qué vías alternativas existen para salir del encierro y opresión. Y en estos vídeos nos ofrecen lo mismo: la posibilidad de ser testigos de la tensión entre lo que siempre ha sido y otras miradas, otras voces, las posibilidades hasta el infinito de expresar, y que el arte es revulsivo de conciencia que precisamos para caminar.

No discutas con si te convence o no te convence; atrévete a dar la mano a cada artista y viaja a través de la historia. En esa fusión algo nuevo te espera. O no.

Texto: Manu Palomo

ARTISTAS

TALLERES / WORKSHOPS

14-17 SEP 2020. 11-14h
SALA EL ÁGUILA
LAP. Taller con Francisco Ruiz de Infante

Todos las actividades son gratuitas y con inscripción previa.

COMISARIADOS / CURATORSHIPS

12 SEP 2020. 17h.
SALA EL ÁGUILA

Este año estamos trabajando para presentar ciclos relacionados con Oriente Próximo. En especial contaremos con festivales de Irán, Región del Golfo, Palestina, Turquía y Egipto, y comisarios de Shaghayegh Norouzi (ira), Mena El Shazly (directora artística del Cairo Video Festival) & Mohamed Allam de Medrar for Contemporary Art (egi), Lara Khaldi (pal), Ulya Soley Fatma Çolakoğlu (tur) y Reem Shadid (pal).

Estos comisariados permitirán a los asistentes tomar conciencia de la relación entre el contexto geográfico, la situación política y social y la influencia de éstas en el videoarte.

AGENDA 2019

ARTISTAS 2019
Hacia una breve historia de la música (en cinco piezas de videoarte)


Esos extraños objetos que habitualmente denominamos instrumentos musicales recaban una notable atención en las piezas reunidas estos días por el festival PROYECTOR en la Sala El Águila. Aunque, si se presta más atención, en estas cinco obras la importancia recae —sobre todo— en las relaciones de determinados sujetos con esos objetos. Así que quizás convendría hablar, más que de extraños objetos, de extrañas relaciones. Pero, ¿alguien aquí ha experimentado, alguna vez, una relación que no tenga algo de extraño?

Para muchas personas —algunas con cierto criterio respecto a otras manifestaciones artísticas— la Historia de la Música, escrita así en mayúsculas, comienza con Johann Sebastian Bach. Esa misma gente puede tener una cierta noción de que antes del siglo XVIII —en el que brilló “el cantor de Leipzig”— hubo, necesariamente, otras músicas. Pero tal es la fascinación ejercida por el legado bachiano que numerosos programadores apenas dejan entrar en sus auditorios sonidos previos al Barroco. Así que tiene cierto sentido que nuestra abreviada historia de la música —nosotros preferimos las minúsculas— comience con Miho, de Ángel Núñez Pombo, donde resuena la interpretación, por parte de una violinista, de una transcripción del Preludio de la segunda Suite para violonchelo solo. En Madrid ya habíamos tenido la oportunidad de disfrutar de este trabajo cuando, en octubre de 2010, se filtraron por vez primera nada menos que en el Auditorio Nacional de Música de Madrid algunas piezas de videoarte (más bien de “arte contemporáneo” en general, pues en el programa de “Longitudes de onda”, comisariado por Chema de Francisco para la Feria ESTAMPA, también figuraba alguna performance). Ahora los latidos y las respiraciones de la citada violinista —que, como la música de Bach, permanece eternamente joven— dialogan no sólo con los fragmentos de la suite (a los que interrumpen continuamente, como si de un canto responsorial se tratase), sino también con las otras cuatro piezas aquí reunidas.

El peso de la tradición musical también está presente en el reciente trabajo de Gonzalo Puch titulado Cosas que sucedieron. Esa carga se materializa en la enorme masa del contrabajo —otro instrumento de cuerda de larga tradición— que protagoniza esta pieza, y se contrapone a la ligereza con la que vuelan las pelotas de baloncesto a lo largo de esta fascinante fotonovela. La pieza remite a ese formato apelando a otras obras maestras —como La Jetée de ese Bach del siglo XX que fue Chris Marker—, pero también incorpora diferentes materiales, como dibujos o pequeñas secuencias de imágenes en movimiento.

Al igual que sucede en la pieza de Núñez Pombo, el discurso que nos presenta Puch está deliberadamente fragmentado, y de nuevo unos elementos interrumpen a otros continuamente. Pero Cosas que sucedieron plantea una separación, una cesura, entre imágenes y sonidos: no hay una relación causal clara entre ellos durante la mayor parte de la obra. Aparece aquí una diferencia importante entre los dos trabajos hasta ahora comentados (lo que nos permite dar un paso más en esta acelerada historia de la música). En Miho se alternaban los sonidos del violín con los latidos del corazón y la respiración de la violinista, configurando un discurso sonoro complejo —pero unificado— que podría describirse como ajeno a cualquier forma de significación “extramusical”. Allí, como en la música de Bach, los sonidos —al igual que todos los demás elementos de la obra— no pretenden representar nada más allá de sí mismos. En la obra de Gonzalo Puch, por su parte, sí se nos propone una suerte de narración, una continua tentativa —nunca clara ni transparente— de significación. El uso de material encontrado —desde fotogramas de cine clásico hasta imágenes publicitarias— inunda y tiñe un discurso nunca perfectamente inteligible, que nos invita como espectadores a un continuo ejercicio de interpretación. ¿Actúan las manchas de tinta, o las de sangre, como metáforas? ¿Qué deberíamos pensar, o sentir, cuando coincide en la pantalla la violencia de los impactos de las pelotas de baloncesto con la violencia de los golpes de arco sobre el contrabajo?

Solamente cuando apareció el concepto de “música programática” —que también nos invitaba, como oyentes, a imaginar historias y metáforas— pudo también surgir la idea de “música absoluta” —aquella que no necesita de aditamentos narrativos, más allá del mero sonido, para transmitir su mensaje—. Estamos en el Romanticismo.

El trabajo de Marc Vilanova, Saxophone Miniature I, nos confronta con la interioridad de otro instrumento —en este caso inventado ya a mediados del siglo XIX—. Las luces y las sombras activadas por el movimiento de las llaves genera un espectáculo que, más allá de lo estrictamente audiovisual, tiene algo de táctil. Este efectivo despliegue multisensorial nos recuerda, en su psicodelia estroboscópica, al viaje a Júpiter y más allá imaginado por Douglas Trumbull para la película de Kubrick. Aquello de 2001: Una odisea del espacio era, paradigmáticamente, ciencia ficción, pero ¿existe —podría existir— la “música-ficción”? En Saxophone Miniature I, desde cierto punto de vista, no hay nada más allá de ese túnel imágenes y de los sonidos que nos ofrecen la pantalla y los altavoces.

Sin embargo, cuando nuestra breve historia de la música alcanza el siglo XX, debemos poner en cuestión la afirmación que cerraba el párrafo anterior. Los sonidos nunca están solos. Su significación no es, ni mucho menos, absoluta, sino que siempre está en relación con otros elementos. Los sonidos están, siempre, situados en un contexto… porque, en realidad, es su escucha la que está, siempre, situada (escuchamos desde algún lugar: desde una experiencia previa, desde unos deseos, desde una historia, desde una geografía, desde una condición socioeconómica, sociocultural, racial, sexual…). Por eso, aunque en la primera de las obras comentadas —Miho— tanto la música de Bach como la dimensión biológica de la intérprete que se nos hace patente a través de sus latidos y su respiración apelen a lo universal (todos latimos, todos respiramos… ¿todos admiramos —o deberíamos admirar— la música de Bach?), es el momento de reconocer que esa obra sería diferente, sería otra —en más formas de las que aquí jamás se podrían resumir— si esa intérprete (o su oyente) fuese un hombre, o si fuese una niña, si tuviese otros rasgos faciales, si vistiese de otra manera…

La música es, siempre, mucho más que los sonidos. Y los sonidos son, en consecuencia, mucho más que música. Esto nos lo enseñó, mejor que nadie, John Cage. La videoinstalación de Març Rabal Les eines i els dies parece un homenaje al compositor estadounidense, y en particular a una de sus invenciones más celebradas: el piano preparado. Algunos de los objetos que desfilan en esta pieza —como las gomas de borrar, los lapiceros, la cinta adhesiva…— podrían ubicarse entre las cuerdas de un piano para transformarlo, como hizo Cage, en un instrumento de percusión. Así perdió buena parte de su nobleza, a mediados del siglo pasado, “el instrumento rey”… pero se enriqueció enormemente nuestro universo sonoro, al abrir nuestra sensibilidad hacia sonidos que hasta entonces parecían menos dignos que otros. Desde este nuevo y vertiginoso punto de vista —de escucha, más bien—, todos los pequeños objetos que comparecen en Les eines i els dies podrían perfectamente ser considerados instrumentos musicales, tan nobles como los aparecidos en las tres piezas anteriormente comentadas. Y la banda sonora de esta pieza, por supuesto, una composición musical.

Concluimos, apropiadamente, con los Cantos de libertad del colombiano Ricardo Moreno. La obra está compuesta por vídeos inmersivos que registran diferentes paisajes de Cartagena vistos desde una jaula (y proyectados en unas gafas de realidad virtual). Una experiencia del tiempo y de sus duraciones, a través de la insondable lengua de los pájaros. Jugando con la traducción de su apellido a nuestro idioma, de nuevo parecemos estar ante un homenaje a Cage, quien liberó nuestra escucha de diversas y aprisionadoras jaulas. Quizá nunca se lo agradezcamos suficientemente al compositor nacido el mismo año en que comenzó a edificarse la antigua fábrica de cervezas El Águila —hablando de pájaros—. Él nos invitó, siempre sonriente, a un giro copernicano que trasladaba el eje principal de la música desde la producción de sonido hacia la escucha. Esto último sería, desde entonces y para siempre, lo fundamental. Y así se reformuló —entre otras muchas cosas— la Historia de la Música, que pasó a ser una colección de minúsculas y plurales historias de las escuchas. Historias donde caben, igualmente, J. S. Bach y los pájaros.

Texto: Miguel Álvarez-Fernández

ARTISTAS 2018

ARTISTAS 2017

ESPACIO Y POLÍTICA

PROYECTOR2017/Sala El Águila está comisariado en torno al concepto de ESPACIO Y POLÍTICA, focalizado en la ocupación política de espacios que no están pensados para ese uso. No podemos llegar hasta estos espacios algunas veces negados, otras olvidados, quizás no-espacios, sin recordar la relación que Rancière asigna a la política de la estética y a las formas en que las prácticas y la visibilidad del arte configuran lo sensible. Estas políticas integran y conforman una determinada mirada, no solo del arte, también del espacio en el que es exhibido o expresado el acto artístico. El arte interviene en las coordenadas de la experiencia sensorial. Sin embargo, no es político porque transmita una idea de modelo o de anti-modelo de pensamiento, sino porque cuestiona esquemas de percepción que plantean nuevas formas de pensar y actuar; Rancière, propone la esencia disruptiva del arte al enunciar un espacio y una temporalidad distintas que promueven un nuevo enfoque de lo visible, lo decible y lo factible. 1
Este es el enfoque al que aspira encuadrar PROYECTOR2017/Sala El Águila.

El espacio intervenido, modificado o simplemente utilizado, es también un acto político desde el punto de vista artístico. Abundado en esta idea, compartimos que “la sociedad del consenso es entonces una sociedad donde la participación política es un acto puramente formal, una gestión de los votos […] que tiene muy poco que ver con la política en cuanto espacio de afirmación de nuevas subjetividades. Por el contrario, el disenso está en el centro de la política. 2

Ahí radica la diferencia entre la estética política (arte político) o la política estética (producido políticamente). 3 PROYECTOR 2017/Sala El Águila busca, esa estética política.

De acuerdo con la teoría de Nelly Richard, hemos elegido la mirada interpeladora, basada en el contexto en el que se produce el acto creativo, siempre en su versión de videoarte.4 Nos proponemos traspasar los límites para descentrar los lugares comunes consensuados. PROYECTOR 2017/Sala El Águila, al igual que Richard, interpreta el arte crítico como una fuerza de emancipación que surge de las fracturas de la representación y que son las únicas capaces de romper, a su vez, con la pasividad de la transmisión del sentido al espectador: la forma en que cada receptor interpreta la obra según su lectura autónoma, es decir emancipadora.

Con estas bases PROYECTOR2017/Sala El Águila propone toda una serie de obras y acciones insertas en el concepto de contraespacios, lugares fuera de lugar, tal vez heterotopías… creando o recreando nuevas realidades. Espacios y políticas al encuentro de un tiempo nuevo y de un firme compromiso social.

1. Arte, política y espacio. Una revisión crítica desde el posestructuralismo V. C. Capasso. Tesis Magíster en Ciencias Sociales. Universidad Nacional de La Plata, 2015
2. Op.cit. Lévêque, 2005, 184, en Ecología de los medios: Entornos, evoluciones e interpretaciones, Carlos A. Scolari (Ed.) 2015
3. Las imágenes del arte, todavía. Artículo de J. Rancière, Seminario 2006, UIMP. J.Larrañaga y A. Fernández
4. Crítica y política, Ed, Palinodia, Santiago de Chile, 2013

El artista español Eugenio Ampudia (Valladolid, 1958, vive y trabaja en Madrid) investiga los procesos artísticos, la gestión, el papel político de los creadores, el significado de la obra de arte, las estrategias que permiten ponerla en pie, sus mecanismos de producción, promoción y consumo, la eficacia de los espacios asignados al arte, así como el análisis y experiencia de quien las contempla e interpreta.
Dónde dormir (2008), forma parte de una serie de trabajos que el artista empezó a desarrollar en 2008. Dormir en el interior de un museo. A través de este gesto aparentemente familiar y cotidiano el artista nos invita a cuestionar nuestra relación con los espacios públicos. Este gesto, esconde una posición política y plantea una resistencia hacia ciertas ficciones sociales y/o convencionalismos.

El artista español Ramón Mateos (Madrid 1968. Donde vive y trabaja) realiza obras que plantean un análisis de la realidad social y política. Su obra más reciente reflexiona sobre el concepto de tiempo y espacio, el uso subvertido de espacios carcelarios en contraposición al estado de los campos de refugiados en la actualidad.
Resistencia o el gusano del agujero (Dos video-instalaciones que se componen de dibujos, objetos, gráficos, textos y videoproyección) La primera video-instalación de ellas, tiene originalmente unas dimensiones de 320 X 270 cm de altura. Aborda la llegada a Europa, el mediterráneo como nación y los campos de refugiados de acogida como las nuevas cárceles. La segunda, abordará los orígenes, el conflicto de los gasoductos, la trama de la necesidad de mano de obra cualificada barata y otras cuestiones económicas enfrentadas al dilema del individuo.

Rosell Meseguer (España 1976) Artista visual y Doctora en Bellas Artes, Universidad Complutense de Madrid donde es profesora en Master y Grado. Desde 2005 ha desarrollado su carrera profesional entre Europa y América Latina. En su obra, de carácter multidisciplinar, investiga los procesos históricos y sus consecuencias sociopolíticas y económicas.
Tamarugal (2010 Instalación con diapositivas y vídeos). En 2007, la artista encontró un archivo – de fotografía, cartas, periódicos…- en la salitrera Victoria, en el norte de Chile. A raíz de ese hallazgo, inicia un recorrido audiovisual y documental sobre el pasado y el presente de la economía floreciente y más tarde decadente, de la compañía Nitrato de Chile y de la minería, en relación a otros países como Bolivia y España. El archivo funciona como una metáfora del presente en la reconstrucción de la identidad social, la política de expansión o la historia de una tierra donde no había límites fronterizos: la Pampa del Tamarugal, donde llegarían chilenos,chinos cantoneses, bolivianos o peruanos a trabajar en sus minas. El artista Txalo Toloza-Fernández (Antofagasta, 1975) con formación audiovisual en Santiago de Chile y Barcelona (donde vive y trabaja). Videoartista, performer, director de escena y agitador cultural durante los últimos años ha especializado su trabajo en la realización audiovisual dirigida a las artes vivas.

Esther W – Pacífico 5 ( 4:40. 2016) Esther W es la pieza número 5 de la serie Pacífico. Grabado en el Desierto de Atacama, Enero 2016, junto a Laida Azkona, Leo Gamboa y Lur Toloza. La pieza formó parte del apartado Videocapsa que se exhibió durante el mes de diciembre de 2016 en el Centro de Arte Santa Mónica de Barcelona. “En 1931, luego de un acuerdo entre el estado de Chile y el clan Guggenhein, para asegurar las inversiones de EEUU en el país, se inaugura la oficina salitrera Pedro de Valdivia. El centro Salitrero más grande de todo el desierto de Atacama. En 3 años se construyen, de la nada, la enorme planta minera y el campamento que albergará a los trabajadores. La planificación del pueblo de Pedro de Valdivia incluía 3 piscinas, una para los jefes de la mina (venidos de Estados Unidos), otra para los supervisores y una tercera para los obreros y sus familias.” La artista visual chilena Claudia Aravena (Chile, 1968) estudió Diseño Gráfico en la Universidad Arcis, y se tituló en Comunicación Audiovisual en el Instituto Arcos. Su obra, que tiende hacia lo experimental, gira en torno a los conceptos que tratan la identidad y su origen/pertenencia, la migración y memoria cultural.

Solucionamos su problema de visa (Proyección de video en Loop y letrero de neón rojo. 2012) En el video la artista aparece nadando en la playa de Maitencillo. En el letrero se lee la siguiente promesa: Solucionamos su problema de visa. La obra alude a la condición de los inmigrantes, uno de los grandes temas sociales y que en los últimos tiempos se ha vuelto cada vez más visible dadas las grandes crisis de migratorias.
Hasta hace algunos años la inmigración no era tan visible en Chile porque no estaba estrechamente ligada a un grupo social determinado. Mi idea, al crear este mensaje luminoso, era visibilizar este tipo de avisos que por lo general circulan de manera medio tránsfuga, en soportes impresos tipo flyer que pasan más piola. En mi trabajo, esa oferta de solucionar los problemas de visa es llevada a una vitrina gigante, obligando a los transeúntes a reparar en esas cuestiones. El video de la nadadora, por otra parte, parece aludir a la precariedad del inmigrante, representada a través de una persona que bracea en alta mar. Claro, es una de las situaciones más precarias que una persona podrá experimentar, pero también, como el video es un loop que se repite continuamente, aparece el empecinamiento de una persona que intenta cruzar una frontera y que, en el fondo, cree en lo que está haciendo.

El artista checoslovaco Pavel Büchler (Praga,1952) vive y trabaja en Manchester, Reino Unido desde 1980, donde es investigador y profesor de arte en la universidad de Manchester Metropolitan University . En su práctica artística, combina el video, la escultura y la instalación con una variedad de objetos encontrados, incluyendo textos, tecnología obsoleta y apropiación de material digital. Sus obras son un juego visual, caracterizadas por combinar una visión filosófica escéptica con un humor inteligente que expresa nuevas formas de percibir la cultura.
Acting head, Instalación (monitor 14″ en alto) Video loop de imágenes de footage; 0:04, 2010.

Carlos Gomes (Barreiro,1969), realizador, productor y artista visual, es arquitecto por la Universidad Técnica de Lisboa y Co-fundador del Estudio M.G.C. ARQUITECTOS. Master of Arts en Escenografía en Central Saint Martin’s College of Art and Design, Londres 2003, con una beca del Ministerio de Cultura Portugués. Estudió Teatro y Danza y fue actor y bailarín.
Fran López Reyes (Huelva, 1977) es realizador, fotógrafo y video artista. Destaca su interés en la investigación etnográfica, en temas como la ciudad, movimientos sociales, la ecología o el deporte empleando el vídeo, el documental y la fotografía como técnicas y soporte.
UMA Project (Documental. 61″. 2011-2014) Al sur de Portugal, a 50 km de Lisboa, existe un territorio de rara belleza natural, situado en una de las líneas de costa menos intervenidas por el hombre en toda Europa. Escenario idílico de una carrera única en todo el mundo: 43 kilómetros a través de la arena de la playa, a lo largo del Océano Atlántico. Un desafío que requiere actitud, fuerza mental, preparación, mucho entrenamiento y sacrificio. Los atletas desafían sus propios límites, enfrentándose a la distancia y atravesando por todos nosotros ese territorio. El documental sigue a ocho de ellos, de diferentes orígenes y condiciones, hablando sobre sus motivaciones para correr, sobre lo que piensan cuando corren y sobre lo que significa para ellos y para su vida, ser corredores. La bailarina y coreógrafa portuguesa Olga Roriz (Viana do Castelo, 1955) se formó en S. Carlos Escola de Dança do Teatro Nacional y Escola de Dança do Conservatório Nacional. En 1995 fundó Olga Roriz Company, con el apoyo del Ministerio de Cultura /Instituto de Arte Portugués, compañía de danza que dirige. La compañía es un referente de calidad artística y profesional en la danza contemporánea a nivel nacional e internacional. Las obras de la artista están llenas de metáforas e imágenes que retratan lo mundano y original, el amor y la ausencia, la vida y la muerte, la tragedia y el humor, donde la fealdad no se esconde, si no que se hace visible con una bella crudeza y simplicidad. El método de trabajo de Olga Roriz desde los comienzos de su carrera tienen el valor de cuestionar el rol de la danza contemporánea, reflexionando sobre los límites, las estructuras y las metas.
Felicitações Madame (55¨. Estrenada – 23 de Junio de 2006 – Teatro Camões – Lisboa) Dirección y Realización | Olga Roriz. Localizaciones de la película: en Abril – Catacumbas de la Escola Superior de Dança, Lisboa; en Agosto – Playa de la Ilha do Farol, Olhão; en Diciembre – Salão Nobre do teatro Nacional de S. Carlos, Lisboa. En el año 2005, Olga Roriz conmemoró sus 50 años de edad, 30 años de carrera y 10 años de su compañía. Para celebrar estas tres fechas, la cía. Olga Roriz produjo el proyecto FELICITAÇÕES MADAME. El principio de esta idea fue la de ocupar tres lugares lejos de los palcos, lugares reales, y, en cada uno de ellos, crear una pieza que, por las características de los espacios se preveían “Efímeros”. Surge entonces de la idea de, a partir de los materiales creados, encontrar un objeto que en conjunto perdurase en el tiempo.

Texto: Joana Groba

ARTISTAS 2016

Descripción