Instituto Français de Madrid

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ARTISTAS 2017
Des/construction d´images

Oodaaq es una isla descubierta en 1978 al noreste de Groenlandia. Durante mucho tiempo considerado como la tierra emergente más al norte del mundo, este cúmulo de grava y cieno está en realidad a la deriva, de modo que actualmente es imposible de localizar. La isla, que existe en alguna parte entre la realidad y lo imaginario, se convierte en una imagen, lejana y utópica, que nos invita a escrutar el horizonte para verla aparecer.

Es aquí, en esta tierra incierta, inaccesible e invisible, que hemos establecido nuestro campamento con el fin de explorar la creación artística contemporánea. Habitantes nómadas de la isla de Oodaaq, recorremos el mundo a lo largo del año con el fin de constituir un colectivo de creadores en constante evolución.

En el marco del Festival PROYECTOR, L’Oeil d’Oodaaq propone al Institute Français de Madrid una exposición que agrupa las obras de ocho videoartistas que se preguntan acerca de las especificidades de este medio y juegan con las posibilidades de la imagen en movimiento. Al igual que las producciones de cine experimental o vanguardista, las imágenes de las obras en vídeo de esta exposición no ocultan su fabricación, su puesta en escena. La imagen en movimiento es una construcción, una composición, como puede serlo un dibujo, una pintura, incluso una obra de teatro. Es, por otro lado, a partir de las referencias a estas distintas disciplinas que se originan las obras aquí expuestas, cuestionando la relación de imagen y realidad según los protocolos y los distintos procesos creativos. Johan Parent, Axel Brun, Jacques Perconte, Magda Gebhart, Loïc Gatteau, Younes Baba-Ali, Amélie Delaunay y Raphaël Larre ponen en práctica sus dispositivos generadores de imagen y definen los marcos dentro de los cuales se componen y descomponen los paisajes en movimiento.

Self Lavage de Johan Parent, es la puesta en escena absurda y burlesca de un ballet de propulsores de agua que juguetean con plena libertad en el espacio teatralizado de una estación de lavado de coches. La escena está filmada de noche y podemos observar, ocultos en la oscuridad, como en un espectáculo.

Johan Parent convierte una situación trivial en un espacio de experimentación artística que puede evocar la danza y la música, mientras que las gesticulaciones de las mangueras pueden recordar a aquellas de un director de orquesta invisible. Si en Self Lavage estos propulsores de agua pueden parecerse a las máquinas solteras de Marcel Duchamp, como unos performers mecánicos que funcionan de manera autónoma, en Tic Nerveux de Younes Baba-Ali el objeto está explícitamente activado por la mano del hombre. En un tríptico repetitivo y sonoro el artista muestra una mano que descarga todo su stress pulsando de forma continua un bolígrafo.

La acción filmada genera un sonido que se propaga más allá de la imagen para ganar espacio mental y corporal al espectador, quien cede progresivamente  por el carácter obsesivo del gesto. En Bulles de Axel Brun el juego es más apacible. Al igual que Johan Parent y Younes Baba-Ali, el artista define un marco de acciones simples, imitando la experimentación científica que busca obtener conclusiones a las reacciones químicas y físicas que habría provocado él mismo. Pero aquí no se trata tanto de deducir como de describir eso que sucede de la forma más simple y directa: masas de pintura líquida de color amarillo, rojo, azul cuyo territorio y aspecto se modifican en relación y proporción a su ebullición. Bulles es una metáfora del proceso artístico en sí mismo, es un doble movimiento de transcripción y transformación de una realidad observada.

Los artistas nos proponen imágenes del mundo en donde el motivo original puede ser más o menos aparente. Vague vache de Jacques Perconte hace de este distanciamiento el motor de sus experimentaciones digitales. Jacques Perconte usa también una paleta de colores que mezcla, al igual que un pintor impresionista, para deslizar los paisajes que filma hacia espacios pictóricos. Pero la imagen no es fija, y aunque por momentos puede estar detenida, mantiene su movimiento de oleaje marítimo, motivo recurrente del artista.

Magda Gebhardt, al igual que Atlas, soporta al mundo sobre sus espaldas, atrapada en una performance de construcción y destrucción de paisajes cuyas referencias de espacio y tiempo son redefinidas continuamente. La obra de Magda Gebhardt permite una analogía entre paisaje e imagen, dos creaciones humanas cuyos artificios son puestos al descubierto por los artistas de esta exposición, al mismo tiempo que los toman como impulsores de su propia creación. Es así como cobra protagonismo el papel del que mira y observa, un lugar a partir del cual se organizan y reparten las visiones del mundo.

Con Lignes de fuites, Loïc Gatteau nos proporciona esa posición de observadores privilegiados, testigos fuera de cuadro y circunspectos de una escapada unidireccional más allá de la ciudad. El desfile de vehículos y de peatones está acompañado de una banda de sonido que ayuda a crear una atmósfera de extrañeza inquietante. Aquí la imagen, siempre en movimiento, también sirve de superficie de proyección y de impresión, a medio camino entre realidad y subjetividad.

La instalación Cuadernos de Raphaël Larré nos sumerge en un universo de cuento, mitología reivindicada como tal y exorcismo de nuestros miedos infantiles. Los dibujos filmados por el artista se muestran en un dispositivo instalativo multipantalla que introduce al espectador en la imagen y cuyas deambulaciones a través de la obra son como un motor o incluso un espejo de la imagen en movimiento.

En 7 très très courts, Amélie Delaunay toma su propia producción de dibujos como motivo original, a los cuales da movimiento para desarrollar múltiples posibilidades. En el carácter minimalista de esta animación destaca la oscilación permanente entre el dibujo estático y el dibujo animado y revela de forma evidente los trucos de la película resultante, al mismo tiempo que pone en escena el placer que el artista y el espectador encuentran en la metamorfosis de la imagen.

Sin ocultar nada de su proceso de producción, todas estas obras en vídeo reunidas en esta exposición son una metáfora del acto de creación, una serie de manipulaciones a partir de la realidad que ofrecen una nueva mirada sobre ella.

Texto: Nathalie Georges

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