MARINA ABRAMOVIC Nude with Skeleton

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"Nude with skeleton", de Marina Abramovic

> MARINA ABRAMOVIC (ser)

Nude with Skeleton
2002-2005

Se dice que el arte es una cuestión de vida y muerte. Suena melodramático, pero es verdad” Bruce Nauman.

La aparición en los años 70 de artistas como Marina Abramović supuso un punto de inflexión en la aún breve historia de la performance artística. Si la década anterior había estado prácticamente dominada por hombres y una idea casi heroica de la performance, el cuestionamiento del propio cuerpo y de su relación con el entorno doptaba formas muy diferentes y muchas veces más sutilmente inquietantes en las acciones de estas nuevas artistas, mujeres como Abramović, Adrian Piper, Lidia Montano, Lygia Clark, Barbara Smith, Joan Jonas, Laurie Anderson, VALIE EXPORT o Rebecca Horn. Entre las performances más significativas y reproducidas de Marina Abramović está Imponderabilia, realizada junto a su entonces compañero Ulay en junio de 1977 en el Museo de la Galleria d’Arte Moderna Bologna. La idea era la simplicidad misma: Marina y Ulay desnudos se situaban a ambos lados de la puerta de acceso a la sala, de modo que los visitantes tenían que entrar en la misma rozando los cuerpos de los artistas.

Esta relación tan íntima entre el artista y el ya no solo espectador, se mantiene hasta el día de hoy. En Nude with Skeleton, una performance realizada varias veces al día en diversas exposiciones en el 2002, 2005 y 2010, Marina Abramović opera hasta cierto punto como si se tratara de la rutina de un peep-show, solo que en un museo. En este caso quizás el vídeo, mudo, sea incluso más efectivo que las performances presenciales: el contexto donde éstas se realizaron es el protegido de las artes visuales, donde puede suceder casi cualquier cosa sin mayores consecuencias que vomitonas del periodismo amarillo más primitivo cuando se olisquea un posible escándalo. Una señora de cierta edad respirando desnuda bajo un esqueleto no es lo que hoy viene a calificarse como escándalo. Sin embargo, el vídeo puede contemplarse en cualquier lugar, de forma que el entorno es más abierto, menos determinante de las expectativas que pueden formularse. Hay, además, mucho más de voyeur en la imagen diferida, desde el momento en que la observada no sabe quién la está observando, ni cuándo, ni dónde… De hecho, el distanciamiento concentra aún más la atención sobre la imagen porque aquí no hay sonido que distraiga de ella. ¿Dice algo Marina? ¿Cómo respira? Una mujer tumbada bajo un esqueleto es, claro, tratar de forma explícita sobre la vida y la muerte, como decía Bruce Nauman. Presenta un cierto punto sexual y aterrador, como buena parte de sus trabajos. Y tiene mucho de vanitas, una forma ya clásica de entender estas imágenes. Una entre muchas posibles.

Por cortesía de la Colección Teresa Sapey