¡ésta es una PLAZA!

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AGENDA 2020

ARTISTAS 2020
A gusto de Turista

Artistas: Jeff Zorrilla (eeuu), Gregorio Méndez Sáez (esp), Jacqueline Heeley & Philippe Faujas (irl) y Marcos Bonisson & Khalil Charif (bra)

Es imposible obviar en esta muestra el hecho que está aconteciendo, la vida se ha visto algo más acorralada y queda al descubierto que el futuro no está solo en manos de las personas que lo habitan. 

Cabe decir que este texto al igual que el festival entero se está materializando en la primera época pandémica del siglo XXI. Es interesante pensar en el futuro cuando al otro lado del cerco de la puerta no hay mucha luz arrojada, puede causar ansiedad. Hoy nos vamos a juntar a calmar esa ansiedad con cuatro piezas de videoarte en Ésta es una PLAZA!, uno de los ejemplos de organización vecinal en una ciudad, lugar idóneo para este pase.

Hoy, aquí intentaremos reflexionar a lo largo de 40 minutos sobre la actividad del turismo y la del mundo organizado a gusto de consumidor y su dinero. Pero intentemos situarnos desde nuestro punto de vista, desde nosotrxs mismxs mirándonos a nosotrxs mismxs.

Con este contexto claro se hace preciso para esta exposición detonar y precipitar una meditación que nos devuelva a un estado similar previo a este momento de agitación de ciertas estructuras, para así volver a ellas y que nuestro sistema super productivo siga siendo el que nos ha traído hasta este punto y aparte.

Empezaremos la sesión con el director estadounidense Jeff Zorrilla y The Impossible Flowers, una saturación de voces, de relatos, de imágenes de un archivo común y cotidiano que nos podría traer a imágenes ya vividas, lo cual nos vendrá bien para ejercitar fuertemente la concentración tratando de oír alguno de los testimonios o citas que suenan mientras las tratamos de relacionar con alguna imagen dentro del caos que supone el cruce de tanta información para asimilar en 25 fotogramas por segundo.

Hel City del burgalés Gregorio Méndez nos servirá para comenzar a distendernos, a relajarnos y pensar en el espacio que ocupamos con su edición de vídeos de aficionadxs turistas de finales de siglo XX. Las cuestiones y alusiones al puesto que ocupamos en el pasado, presente y futuro a través de la voz de Hel (un ciborg que nos guiará por los devenires improductivos de un posicionamiento firme y profundo) enfrentadas a la diversidad de sitios por los que lxs turistas de Méndez pasan y ahora nos sugieren imaginarios similares a los de Zorrilla en el anterior vídeo, pero esta vez con una visión más focalizada y serena.

Es entonces cuando Dead end, de lxs directorxs Jacqueline Heeley & Philippe Faujas, nos zarandeará desde esa calma de la que podremos disfrutar con sus imágenes dobles de paisajes y texturas que se velan y se mantienen. Y nos agitará pero de forma muy sutil con una pregunta muy sencilla que se va descubriendo entre escenas.

Poco queda ya, solo volver de los vídeos al peligroso mundo tangible que vivimos pero necesitaremos la ayuda de la última pieza, de lxs directorxs brasileñxs Marcos Bonisson & Khalil Charif, Kopacabana, que como bien nos aconsejan a lo largo de una larga lista de vídeos espontáneos y de aficionados que nos siguen trayendo a aquel turista de finales de siglo XX detrás de una cámara grabando, en este caso en la ciudad Copacabana, usaremos el mantra Kopacabana, Kopacabana, para salir del trance cómodamente y sin mucho conflicto interno, y así poder volver a la inevitable rutina de una vida socialdemócrata.

Repite conmigo, Kopacabana, Kopacabana…

Texto: Carlos Clemente

ARTISTAS

AGENDA 2019

ARTISTAS 2019
Político, social

En Esta es una plaza, lugar de memoria latente, el festival presenta nueve piezas que buscan ser intervenciones en lo “político, social”; esto es, en los asuntos de la ciudad o del Estado (“πολιτικός”), en los asuntos de la comunidad (“sociālis”). En medio de su heterogeneidad temática, geográfica y estética, estas obras logran hilarse entre sí a través de una estrategia común: la utilización del videoarte como medio expresivo capaz de hacer coincidir, en un mismo lugar, la imaginación individual con la imaginación colectiva o política, iluminando de esta forma acercamientos insospechados a nuestro presente.

Nos encontramos con una formulación explícita de esta problemática en las obras de Elke Andreas Boon o Francesca Leoni. En ellas se nos propone reflexionar sobre la interacción del sujeto y su entorno; la construcción, siempre recíproca, del individuo y la colectividad; los vínculos sociales como anclaje y cemento de la subjetividad. En la obra de Boon, Me and My Sister (2015), la artista belga nos presenta el rotundo retrato de dos mujeres que dialogan corporalmente a través del gesto de fumar y protegerse los ojos del humo, en lo que busca ser un apunte visual sobre las relaciones familiares y sus consecuencias en la construcción de la identidad. Por su parte, en Ego-crazia (2017), Leoni nos muestra la teatralización de un juego tradicional, las sillas musicales, con el fin de desplegar un simulacro de las relaciones de poder subyacentes a los grupos humanos.

¿Cuál es el papel de la imaginación y la fantasía en la entraña de un mundo roto y convulso? En este conjunto de obras también localizamos juegos, situaciones construidas, animaciones cargadas de resonancias poéticas que quieren rasgar un orden social esclerótico. Es el caso de la pieza Rues de l’Égalite (2013), de Catherine Radosa, donde se documenta el paseo de un ciclista por París, quien porta consigo la señal, devenida bandera, de la Calle de la Igualdad, reactivando la historia republicana de una ciudad marcada por la especulación y la turistización. También el de la exquisita Hipnosis para encontrar tu lugar en el Mundo (2018), de Blanca Gracia Gallego, en la que se nos propone un recetario para recuperar la magia y la utopía en el violento momento actual; o el de Reclamar el eco (2012), de Marco Godoy, donde se ficciona la interpretación de las consignas del 15M por parte del coro Solfónica. En esta última, Godoy adapta los lemas de los Indignados a las obras musicales del compositor barroco Henry Purcell, quizás en un intento de hacer converger la Historia del Arte con el instante de empoderamiento colectivo vivido en 2011.

Al mismo tiempo se nos pregunta sobre el poder y la función de las imágenes en el mundo social, ensayando algunos puntos de fuga. En We love me (2017), Naween Noppakun nos ofrece un vertiginoso y hermético collage de retazos audiovisuales recogidos de la cultura popular y mediática tailandesa, en un intento de retener su propia memoria en una suerte de “cápsula” de imágenes. Sin establecer un hilo narrativo o argumental, la pieza de Noppakun problematiza el fenómeno de la memoria en su dimensión puramente visual, desbordando lo decible o inteligible, con el fin de imprimir una huella afectiva en las personas que la contemplamos. Esta estrategia es recuperada por Chen Wan-Jen en Platform 2 (2006) donde, combinando imágenes analógicas e imágenes construidas digitalmente, recrea una escena típicamente urbana, la espera en una estación de tren, planteando la delicada interrelación entre ficción y realidad, así como su impacto en nuestra experiencia sensible.

Por último, también hallamos obras que exploran las posibilidades del videoarte a la hora de representar y, por tanto, repensar el mundo. En The Strangers (2018), Yuan Goang-Ming introduce un potente foco lumínico y una cámara de alta velocidad en la estación de Zhongli, ubicada en la ciudad taiwanesa de Taoyuan, retratando los rostros de todas las personas que esperan la llegada del tren, en su mayoría migrantes provenientes del Sudeste asiático. De este modo, Gong-Ming trata de congelar la presencia de esos “extraños”, presentes pero invisibles, que habitan la sociedad taiwanesa. Por su parte, el colectivo Belangtelon Initiative ensaya en Windswept (2017) una visión aérea inédita del paisaje urbano, instalando una pequeña cámara de vídeo en el cuerpo de una paloma. Retomando la práctica de las carreras de palomas (“adu doro”), propia de las clases suburbanas indonesias, la pieza retrata la reconversión del paisaje en las periferias de la ciudad portuaria de Surabaya, enlazando esta memoria afectiva y política con las transformaciones desatadas por la globalización en el país.

La muestra finalizará con una intervención inédita a cargo de Iván Puñal, Miniconcierto con audio improvisado sobre vídeo generativo, incluida dentro de su proyecto “Universo 25”. En él, el artista madrileño explora los efectos de la sobrepoblación en el planeta y en las propias sociedades humanas, esgrimiendo la distopía como herramienta para el pensamiento.

En todas las obras que aquí se presentarán se nos ofrece una ventana de experiencia en diálogo con el mundo social que nos contiene y nos conforma. Una ventana de experiencia que, en último término, problematiza este mundo, abriendo el campo de lo político al terreno de las imágenes y la imaginación.

Texto: Inés Molina Agudo

ARTISTAS 2016

ARTISTAS 2015

Descripción