09 – 19.09.2026
Presentación el 15 septiembre a las 12h
Artista: Nils Benedikt Fischer (deu)
INSCRIPCIÓN PARA LA VISITA OBLIGATORIA
Durante el Festival de PROYECTOR la Colección INELCOM abrirá sus puertas del 09 al 18 de septiembre de 2026 con una programación especial:
Durante la jornada del martes 15 de septiembre se realizará una visita guiada por las piezas audiovisuales de la colección con un artista invitado.
Durante esta jornada facilitaremos un autobús gratuito desde el centro hasta la sede (ida y vuelta) Saldrán desde Estación del Arte, a las 11:15h. Evento de carácter gratuito con inscripción previa necesaria tanto para la visita como para los autobuses.
Su obra estará disponible del 09 al 18 de septiembre.
Hay algo placentero en las imágenes que se repiten. En la cadencia de los GIFs que vuelven a empezar a los pocos segundos. No es solo saber qué va a pasar, recordar que el tiempo también es circular, que siempre volvemos. Es también el ritmo constante, la calma monótona que se acompasa a nuestros ritmos circadianos. Una que termina sincronizándose con nuestras pulsaciones y nuestros pasos, como la calma hipnótica de un mantra. El ruido gris produce una calma parecida. Llena el ambiente, lo completa como una niebla omnipresente, como las olas del mar en un día calmo.
Los GIFs traen consigo la eternidad. Repetir un instante para permitirle vivir por siempre, como una gota de agua que cae sin caer, que levita en la luz suspendida de la pantalla. También traen consigo la transparencia. La transparencia del film, que permite que la luz lo atraviese. La transparencia del agua, que refracta el medio y lo distorsiona. La transparencia del dispositivo, que deja a la vista lo que usualmente se oculta, y nos recuerda que el cine no es solo imagen.
Como las agujas de un reloj, los films giran alrededor del dispositivo, revelándose en el instante de luz. Mientras tanto, quienes observamos la obra nos movemos a su alrededor. También orbitamos, aunque con rumbo incierto, dejándonos llevar por lo que dictan nuestros ojos o nuestros pies. Nos detenemos, miramos la obra, quizás el texto. Hablamos. Pensamos en la representación, en que el cine es luz, en cómo los líquidos se amoldan a la forma de su contenedor, en cómo el agua parece adquirir el estado de ánimo de quien la invoca, o en cómo no hay nada lo suficientemente grande como para no perderse. Repetimos nuestros ciclos y nuestros pasos, pero siempre de manera distinta. A diferencia de las máquinas y de las películas de 5 o 10 segundos, a nosotros nos es imposible repetir con exactitud lo que hicimos antes. En el día a día, incluso la rutina monótona se presenta siempre con diferencias. Son estas pequeñas cosas ante las que hace falta estar alerta. Quizás mañana te levantes, el sol entre por la ventana y no le prestes atención.
Texto: Santiago Colombo Migliorero


