Impulsado por Lydia Garvin e Isaac Romo, Espacio Peseta funciona como taller personal de producción que se abre de forma selectiva a otras creadoras. El proyecto está en una fase temprana, sin programación estable ni estructura formal cerrada, y se utiliza como lugar donde pensar, producir y tantear obra, más que como espacio expositivo al uso. Las aperturas al público se plantean de forma muy puntual y situada, dirigidas tanto a la escena artística como al entorno inmediato del barrio.
Cuerpo-Umbral reúne cinco prácticas audiovisuales que exploran la relación entre imagen, cuerpo y memoria, entendiendo la imagen no solo como una forma de representación, sino como un espacio donde estas tres dimensiones se encuentran, se transforman y se reconstruyen. A través de la fotografía, el vídeo, la performance y diferentes tecnologías analógicas y digitales, las obras de Florencia Gold, Mila Starosta, Diego Camas, James Brown (Unstable Image Units) y Federico Ambra plantean distintas formas de habitar, recordar y transformar el cuerpo y las imágenes que lo atraviesan.
La exposición propone un recorrido en el que la memoria puede permanecer en el cuerpo, desaparecer dentro de una imagen, mezclarse con la tecnología o reconstruirse a partir de fragmentos. El cuerpo aparece así como un espacio de tránsito entre lo orgánico y lo artificial, entre aquello que permanece y aquello que cambia.
Cuerpo-Umbral se construye desde esa tensión: entre el cuerpo y su imagen, entre memoria y ficción, entre lo físico y lo digital. Un recorrido donde las imágenes se habitan, los cuerpos se transforman y aquello que parecía perdido encuentra nuevas formas de existir.
“Estos cantos modernos, murmuraba una de ellas, son inútiles” — Federico García Lorca
Me desborda una apatía insana, mi reflejo ya no se siente propio. El cuerpo de las imágenes se convirtió en mi fantasía lúdica. Gracias a ellas sentía mías sus tentadores labios, ansiada piel y provocadora belleza. No me pertenecen sus lágrimas, pero anhelo su dicha.
La imagen no se marchita, pero mi cuerpo se vuelve un campo de funerales. Convierto mi cuerpo y mi memoria en una mirada que necesito encarcelar. Anteayer murió la necesidad de esconderme y mi cabello se inundó de lombrices que llegaron a mi cerebro. Se aburrieron tanto que empezaron a comerme.
Esta apatía se expande a través de un recorrido donde el cabello se deshilacha convirtiéndose en memoria. El recuerdo de las imágenes ajenas vuelven habitando mis propios gestos. Mi piel curvada traza un ritmo ensordecedor de rituales heredados. La carne, los huesos y los ligamentos, se desnudan alargando su existencia en torno a un llanto de metal.
A medida que estos órganos se van durmiendo, las lombrices tragan plástico al hablar. La tensión de sus nuevas palabras deforma su viscoso cuerpo convirtiéndolo sus palabras en mi propia sepultura.
Este 2026 PROYECTOR celebra su 19ª edición, reafirmando prácticas, propuestas, obras y discursos que no responden a modas sino a una necesidad. El festival se consolida como uno de los primeros espacios dedicados a la imagen en movimiento, y tras casi 20 años de trayectoria mantiene su espíritu y urgencia por el videoarte. Si bien el festival impregna y hace suya desde 2008 la ciudad de Madrid con el Recorrido OFF, ampliando el programa a través de la implicación de galerías y museos, también se abre a una red internacional activa en colaboración con festivales como InShadows (por), Loops.Expanded, PLAY (arg), URUGUAY (uru) y VIDEOBARDO (arg).
Desde el 9 hasta el 20 de septiembre, PROYECTOR activa Madrid a través de 30 sedes, un año más con la participación de artistas de 30 países diferentes y una presencia mayoritariamente femenina, ocupando desde instituciones, espacios independientes hasta estudios de artistas. Articulando así un recorrido con más 100 obras entre las cuales hay performance, cine expandido, videoarte e instalaciones site specific. Cada una de estas, en diálogo con los contextos que las acogen. Por ello, desde PROYECTOR no proponemos una experiencia de carácter uniforme sino que se trabaja con la diversidad de formatos, procedencias y posiciones, en medio de un momento de homogeneización y saturación visual, siendo un espacio importante desde donde observar, expresar y pensar el presente.
Durante el festival, el acceso es gratuito, pues PROYECTOR se compromete en el desarrollo del espacio cultural accesible, transmitiendo además todas las actividades en streaming para ampliar su alcance más allá del ámbito local.
Paralelamente, VERTICAL<25 continúa con el apoyo y fomento a los creadores más jóvenes en formato vertical ofreciendo residencia de producción, exhibición y acompañamiento anual.