15.09.2018. 21:30h – Solar Embajadores 18

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LA MEMORIA QUE NO SE PUEDE NOMBRAR, SE TIENDE A PERPETUAR
Lo que no se puede decir, no se puede callar

Las formas de relación del tipo dominante-dominado se imponen con frecuencia en la cotidianidad. F. Davoine y JM. Gaudillièr (2011) plantean que las guerras y catástrofes sociales e históricas constituyen circunstancias extremas en las que el desmoronamiento de todas las referencias hacen surgir formas de relación “por fuera de la norma”agravando la intensidad de esta tendencia. Su uso perdura en el tiempo de generación en generación, incluso fuera del espacio en que surgieron como es el caso de los espacios colonizados.

Este comisariado representa audiovisualmente algunos de los sucesos acontecidos en estas zonas catastróficas, como un mantra que rescata del olvido lo que es difícil de nombrar.

En el tríptico We let the palm trees die (ilustrado en los momentos previos a la Guerra Civil Española), Vic Pereiró nos descubre la historia de la fundación del Puerto de Sagunto. Saca a la luz las voces y deseos de sus trabajadores, enfrentados a los patronos en el modo de definir sus tareas, sus condiciones de vida y sus jornales. “Se trata de un vídeo sobre la Memoria de los que ya antes que nosotros intentaron la construcción de un mundo justo y sostenible persiguiendo imposibles”. Al final de la Guerra Civil, estos “buenos” deseos tuvieron un mal desenlace. El organista de Réquiem de Harold Charre retrata este momento. La imagen de la ruina dibujada en esta obra toma la metáfora de un único retrato de la contienda en el que todos perdieron, muertos, heridos y exiliados.

La memoria de la destrucción reaparece en la pieza de la Erosión de Santiago Carlini (en Argentina); vinculada de nuevo con la imagen de unos astilleros, esta vez en ruinas. Dicho autor plantea que la comunidad tiende a huir de estos recuerdos, situándolos “en el oscuro ámbito de la inutilidad” y “la locura”.

Noemí Sjöberg no se conforma con el olvido. Sigue la Huella de estas zonas catastróficas pero, más que imágenes, retrata la sensación de inquietud “ante su transformación”. Sitúa la escena en el puerto de Essaouira entre juego y peligro, pasado y futuro, realidad y ficción, tensión y transformación.

La palabra “bienvenido/a” es un uso sustantivado de benvenutus (“bienvenido“), de bene (“bien“) y venutus (“venido“). ¿Cuál es el sentido del uso de esta palabra? ¿Cómo acogemos en nuestra comunidad a los que vienen de fuera? Fernando Baena, más que analizar los ritos de bienvenida, sale a la calle y explora el lugar que le damos a estos nuevos vecinos en Lavapiés. Al observar los modos de habitar el espacio, se topa con la necesidad de generar nuevos territorios urbanos más justos, donde los que suelen callar, hablan, y además se sienten escuchados. De este modo, el dispositivo de grabación se transfigura en “un pozo de los deseos”.

Ya que soñar es libre, soñemos mediante estas proyecciones con la posibilidad de transformar las relaciones basadas en los roles “dominante-dominado” en otras más satisfactorias y plurales donde el valor de la hospitalidad sea un deseo de todos y donde las palabras que se suelen callar no caigan en el vacío.

Texto: MJ.

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