ORDER
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DEMOCRACIA es un colectivo artístico con sede en Madrid formado por Iván López y Pablo España. Fundado en 2006, su colaboración pretende focalizar la producción artística en la colectividad, el discurso, la disensión y el conflicto. Desde sus inicios, DEMOCRACIA ha creado ambiciosas y provocadoras intervenciones sociales al modo de la Internacional Situacionista, recuperando, reconfigurando y readaptando las metodologías radicales de uno de los movimientos artísticos y teóricos más influyentes.
Su obra está pensada para crear situaciones no expresadas pero presentes en las dinámicas sociales. Estas acciones sacan a la luz narrativas latentes bajo las capas más finas, dando la palabra a pueblos oprimidos y desenmascarando las intenciones corruptas del Estado. Ofrecen una valiosa crítica de la cultura política y visual
contemporánea utilizando la estética agitprop que se exprime con pericia a través de la brillante matriz del aparato de comunicaciones del capitalismo tardío.
Su obra siempre me ha recordado el efecto de la película de culto de John Carpenter Están vivos (1988). La cinta presenta un mundo muy parecido al nuestro, capitalista e injusto, y su protagonista, John Nada, hace añicos las ilusiones de este mundo con la ayuda de unas misteriosas gafas que encuentra en una iglesia abandonada. Con la visión corregida, ve el verdadero contenido de toda la parafernalia y objetos efímeros de los medios de comunicación respecto a los temas de la película: “OBEDECE”, “CONSUME”, “ADÁPTATE”, “REPRODÚCETE”, “COMPRA”, “CONTINÚA DURMIENDO”. Esto refleja la función esencial del trabajo de DEMOCRACIA: mostrar antagonismos que están tan extendidos en nuestras sociedades pero que nos obstinamos a no ver.
Las conversaciones con DEMOCRACIA sobre ORDER empezaron hace cuatro años. Su objetivo era crear su propia Gesamtkunstwerk (la obra de arte total) que incluiría una película en tres partes y una instalación expansiva que la acompañaría con objetos, obras de arte y documentación de la ópera siguiendo el impecable estilo característico de DEMOCRACIA. ORDER se convertiría en una salvaje evisceración del capitalismo injusto a partir de diversas inspiraciones y fuentes, desde experiencias vividas y compartidas de la lucha contra la opresión a letras de canciones punk y poemas de los antiguos griegos.
El libreto de ORDER se inspira en el poema didáctico de Hesíodo “Trabajos y días” (lat. Opera et Dies) y, en concreto, cuenta el mito de las cinco edades. Se cree que fue escrito durante la crisis agraria en la Antigua Grecia, una época de expansión colonial, esclavitud por deudas y lucha de clases. “Trabajos y días” contiene claras y pertinentes correlaciones con nuestro contexto actual.
En el poema, Hesíodo describe la “raza de Hierro”, una época en la que los hombres “ni de día cesarán de sufrir fatigas y miserias, ni dejarán de consumirse por la noche”. Una época en la que “alabarán al hombre malvado y sus actos violentos”. DEMOCRACIA se apropia de esta premisa central del poema de Hesíodo y la transforma en un tratado lírico mordaz y eficaz sobre los males de la sociedad postmoderna.
La obra combina el tema sobradamente tratado de la clase con una serie de realidades pertinentes de nuestra época. Provoca un conflicto entre partes pero pide al público que entienda dónde están los frentes de combate. El Acto I nos lleva a la tensión y al poder de una manifestación armada de los New Black Panthers de Houston, que aparece tan significativamente vinculada a acontecimientos recientes e históricos y al discurso público sobre la violencia estatal contra personas de color en los EE.UU. y demás países. Lo que se expone tan diligentemente es que los más vulnerables a la violencia del sistema y del Estado capitalista actúan sin ser conscientes de ello en los
márgenes de la sociedad: son personas de color de entornos pobres. DEMOCRACIA presenta a este grupo como personas empoderadas — están organizados, armados, decididos, descontentos y tienen una capacidad de actuar diferente. Esta puesta en escena se yuxtapone con el personaje que ha heredado su riqueza y que da sermones sobre las virtudes del trabajo desde la seguridad de su limusina dorada.
El Acto II examina la dinámica del consumismo contemporáneo con sus pulsiones innatas para devorar y diezmar a pesar de todas las consecuencias, algo claramente perceptible en el cataclismo creciente de nuestro entorno ecológico. El protagonista de la obra declara una nueva era en la que “últimamente nos han atado de manos y pies, pero hemos recuperado nuestra libertad” si bien es “el inicio de la edad del Hierro de la supervivencia”. En el acto final vemos el enfrentamiento definitivo entre la encarnación del despiadado proveedor del capitalismo, que
expone en estas celebraciones el coste real de sus riquezas, y la valiente camarera indignada que pone a sus transgresores frente a su abyecta realidad. Exclama: “Vuestro orden es el caos” y afirma: “sobre este caos, construiré mi casa”.
Su presencia y proclamas dejan al descubierto una masa crítica de opresión a través de estas intersecciones: ser de color, ser mujer y ser pobre.
ORDER presenta en estos tres actos — Cómete al rico / Mata al pobre, Konsumentenchor (Coro de consumidores) y Cena en The Dorchester — no solo una analogía dramatizada de nuestra realidad sino también intervenciones cuidadosamente organizadas en espacios públicos y privados. Al distanciar la ópera de las limitaciones del teatro y de su entorno habitual — el formato burgués elitista del teatro culto — la obra presenta su mensaje rompiendo la gramática cultural de la ópera. DEMOCRACIA utiliza este medio como un arma con la que su público natural, las clases gobernantes, puede ser ridiculizado, criticado y responsabilizado por sus acciones. Para poder entender del todo la importancia de la adopción de la ópera, tendríamos que considerar sus orígenes, desarrollo y sentido en nuestro contexto actual.
La génesis de la ópera se puede situar en la Florencia del siglo XVI dominada por los Medici.
Como forma artística, apareció inicialmente como una especie de intermedio entre lecturas poéticas, bufones, recitales de música y obras de teatro.
Constituía un pastiche de todas estas formas, combinando las artes clásicas y contemporáneas de la época en lo que se considera la primera manifestación de la Gesamtkunstwerk. La ópera se formalizó como formato específico a finales del siglo XVI por parte de un grupo de humanistas de élite y cultos de la ciudad que se reunieron bajo el nombre de Camerata Florentina. Para este grupo de mecenas, el proyecto de ópera, como parte del Alto Renacimiento, buscaba recuperar el drama clásico griego. La Camerata pensaba que buena parte de estos dramas antiguos había sido cantado, por lo que se cree que las primeras óperas se pueden considerar un resurgimiento de las artes antiguas a la vez que representaban a parte de la vanguardia de la época.
Aquí hay que hacer hincapié en el hecho de que la ópera tiene mucho en común con lo que conocemos como arte contemporáneo. Como forma artística específica, el arte contemporáneo nació a partir de múltiples disciplinas y de una agrupación conceptual de ideas, estilos y movimientos que se desarrolla y se ratifica en los intersticios de otras artes establecidas.
Desde sus inicios en las cortes de los Medici hasta su encarnación actual en suntuosos teatros, la ópera se ha convertido en una forma de arte esencial para la realeza, la aristocracia y las clases altas. No solo se trata de una forma de arte culto, sino que forma parte de lo que podemos denominar aquí poder sociológico blando, un discurso, un espacio y un momento en el que las clases bajas generalmente no participan. En muchos sentidos, una vez más, esto no difiere de lo que mayoritariamente sucede dentro del sistema artístico contemporáneo. Refuerza ideologías dominantes tanto en su contenido como en la esencia del medio y en su entorno habitual.
Aunque pueda llegar a ocurrir, pocas veces se utiliza la ópera como herramienta para criticar directamente el poder, lo que confiere a ORDER una condición única de gran valor. En su autobiografía de 1986, el director de cine y teatro Franco Zeffirelli alertó sobre el peligro de tomar la ópera de forma demasiado literal aunque dio fe de sus propiedades y capacidad esenciales para vehicular complejidades personales en medio de entresijos sociales y políticos mucho más dramáticos:
“Hombres bajitos con armadura y damas vestidas con vestidos de gasa cantando sobre el Antiguo Egipto no tiene mucho sentido a cierto nivel [pero] pueden… mostrarnos las confusiones de la emoción y la lealtad, la naturaleza del poder y de la compasión que, de otro modo, no se podrían expresar de forma tan conmovedora.”
Esto es lo que nos aporta ORDER como público, no solo una exposición de las desgracias del último capitalismo desenfrenado, sino una visión material de la emociones y la angustia de los que sufren y prosperan a su sombra: un ámbito de tragedia y farsa que no se podría expresar de modo tan conmovedor de otra manera.
Quizás lo más fascinante de DEMOCRACIA son sus resueltos esfuerzos por incluir y empoderar a los grupos marginados; por confrontar y rechazar a los poderosos. El contenido emancipador de su arte no solo se da en las plataformas protegidas de las instituciones sino que se manifiesta en la propia realidad.

