Dwelling
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Yuan Goang-Ming titula a este vídeo en bucle “Habitar” (2014), haciendo referencia a un discurso de 1951 llamado “Poéticamente habita el hombre”, del filósofo alemán Martin Heidegger (1889-1976), quien decidió dicho título a partir de un verso del poeta romántico Friedrich Hölderlin (1770-1843). Debido a la gran escasez de viviendas que se vivió en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, Heidegger creó dos textos filosóficos de renombre que tenían relación con la arquitectura y viviendas de ese mismo año. Según él, a pesar de los problemas causados por la falta de alojamiento, lo más importante resultaba ser el estar en paz.
De acuerdo con Heidegger, “Cuando la poética sale apropiadamente a la luz, es entonces cuando el hombre vive humanamente en la Tierra…”. En otro texto de igual calado, dice “Habitar significa estar en paz dentro de aquella esfera que salvaguarda cada cosa de acuerdo con su naturaleza”.2. Continúa diciendo que los mortales existen entre el Cielo, la Tierra y las Divinidades; solo cuando ellos cuatro están en harmonía, el correcto habitar se consigue.
Con “Poéticamente habita el hombre” como punto de partida, Heidegger especula acerca del incumplimiento de esta máxima por parte del hombre moderno. En otras palabras, “el habitar poético” se ha convertido en la norma. Heidegger piensa que la poesía es lo que realmente nos permite habitar, y esa contemplación de la esencia del habitar es igual a contemplar la existencia humana. En respuesta al argumento de dicho filósofo, Yuan aporta violencia con una mirada ascética del habitar, expresando su temor hacia la vida y el vivir, su miedo a la devastación.
Apoyándose en el texto, Yuan nos ofrece una advertencia microcósmica, magnificando la imprevista explosión y obligando al espectador a presenciar la catástrofe. La ironía es que no existe nada poético en ese “habitar poético” aparte de una despiadada masacre. Esta inevitable crisis emocional se despliega en varias de sus nuevas obras. Con el título “Un asombroso mañana”, Yuan se dirige al lúgubre presente con indignación. Por otro lado, en piezas como “Indicio” (2014) y “Profecía” (2014), Yuan expresa su descontento con el clima político actual y el status quo reinante en Taiwán con un sincero lenguaje corporal.

