10 años de PROYECTOR/ Plataforma de Videoarte
PROYECTOR celebra 10 años y por este motivo en la presente edición del Festival y, más en concreto, en esta muestra dedicada al videoarte en Tabacalera Promoción del Arte, se propone realizar una panorámica, no sólo hacia atrás, pensando en el camino ya recorrido y en los artistas que han participado en estos años del proyecto, sino que también con la mirada puesta en la actualidad del videoarte a nivel internacional.
Esta exposición es sin duda un ejercicio de síntesis de una década de labor curatorial dentro de este medio en donde PROYECTOR toma una posición y ofrece su propia perspectiva.
Esta visión sobre el videoarte, que es múltiple, diversa y amplia en lo posible, se ofrece aquí como una agrupación de obras y artistas a través de los cuales se establecen una serie de trazados o trayectos conceptuales. Son unos de los tantos que pudiera haber. Es por tanto un entramado que aunque no pretende contener la totalidad de lo que es el videoarte ofrece esa intención necesaria del discurso.
Un primer sendero que se abre camino a lo largo de esta muestra es aquella que se inicia en los trípticos de Enrique Ramírez o Maya Watanabe y llega, pasando por otros tantos, como Daniel Silvo o Dominik Ritszel, hasta la obra de Salomé Lamas o Katherinne Fiedler. Es el trazado de una imagen evocadora y poética, de una narrativa abierta y que, sin embargo, contiene una realidad social y política concreta. Son paisajes de estética romántica, objetos bellos, imágenes saturadas de color, narrativas suspendidas en el tiempo de cuya contemplación, sin embargo, el artista nos saca para vincularlos directamente con la realidad de la que provienen.
De la imagen evocadora podemos ir hacia el cuerpo presente. El vídeo, aún siendo un ojo que mira sin tocar, nos muestra el cuerpo en sus detalles, en su desnudez, en su fealdad, en su belleza, en su morbosidad. Oscilamos entre el cuerpo mutilado en el vídeo de Joshua Chacón, hasta el cuerpo portador-constructor de identidad en las autobiografías de Cristina Núñez, o al cuerpo performativo de Regina José Galindo, Cristian Guardia o Plinio Villagrán.
Del cuerpo nos trasladamos al dispositivo desvelado, en donde se encuentran las propuestas de Pavel Buchler o Irit Batsry. Aquí lo fílmico, la pantalla, el televisor, adquieren la presencia necesaria como para convertirse en elementos estéticos y con un contenido artístico dentro de la obra.
Más allá de estos tres ejes, encontramos otros, como en las obras de José Galindo y Santiago Sierra o Andrés Montes en donde el vídeo se convierte en un espacio de provocación e ironía, o allí donde el discurso que se deconstruye en los vídeos de Marko Schieffelbein junto al discurso destruído en la obra de Raúl Valverde. Y tantos otros trayectos que el propio espectador podrá descubrir en su propio recorrido.
Texto: Queralt Lencinas

