El arte se nutre de la historia y la historia se nutre del arte. Sin embargo, en esa reciprocidad se dejan fuera actores importantes para la constitución de los mismos; personas que dotan de profundidad, de realidad y de veracidad los hechos que acontecen en rededor de las obras.
En la obra nos encontramos con la representación de la otredad a través de un prisma costumbrista, con la pretensión de liberarla de las subjetividades que la manchan. Gigi, por un lado, nos habla de ese otro indispensable en el arte, mientras que el Colectivo Cosmopussy nos muestra cómo en el marco histórico el otro es acallado. Son dos entes invisibles pero necesarios, intrínsecos a la propia existencia de las obras que los excluyen.
Estas piezas les dan voz.
Por un lado, la «Autogestión» (2022) de Gigi Ei (esp) visibiliza ese trabajo oculto, mostrándonos como tareas como la de recoger, ordenar y limpiar, que siempre se realizan tras cada evento, no tienen el glamour de una inauguración, aunque son igual o más importantes.
Según Gigi, la autogestión en el sector cultural significa saber de todo un poco, ya que tarde o temprano te será de utilidad.
Alude a la satisfacción que producen las acciones repetitivas y homogéneas, buscando, precisamente, transmitir esta sensación. La pieza, también, hace una pequeña alusión al cine estructural donde se repite todo el rato el mismo movimiento hasta casi hipnotizar al espectador.
Acompañamos la muestra de la videoperformance participativa «Tu memoria, nuestra historia« (2022), que reflexiona sobre la construcción de la historia y qué papel juega la representación en ella. ¿Qué relatos y voces son escuchados? ¿Quién emite discurso y quiénes quedan relegadxs al lugar de ser representados por otrxs?
El Colectivo Cosmopussy, Kaos Play y Jesús Placencia (esp) abordan estas cuestiones en una experiencia inmersiva de co-creación sonora y visual, en la que lxs asistentes están invitadxs a participar mediante audio y vídeo. Con esta propuesta queremos elevar al espectador al lugar de creador y agente de la representación, rompiendo la frontera entre sujeto y objeto. Así, las historias y cuerpos anónimos que normalmente quedan fuera de la representación, se convierten en una pieza esencial para completar la obra, y la historia.
Texto: Alain Fernández de Acha

