Fun Facts of Movie

Instalación participativa y performance César de Izuzquiza y Arturo Moya Villén.
Año de producción: 2026
Estreno absoluto para Hybrid/PROYECTOR

El domingo 8, César Izuzquiza y Arturo Moya Villén clausurarán la feria con “Golem”, una instalación participativa con elementos de performance, que interroga las nuevas formas de transhumanidad surgidas con los dispositivos de captura digital.

La fijación volumétrica de cuerpos yerra cuando se enfrenta con el movimiento, cuando se abre al flujo de los seres en un espacio-tiempo determinado. A pesar de ser una tecnología reciente, en sus mimbres suspira aún la vieja inmovilidad eterna del kouros que se enfrenta al daguerrotipo.

Bajo este impulso cinético, la tecnología abandona su sumisión a lo real y deviene un pincel imprevisible que estira, desgarra y recombina la materia. Se trasciende entonces el registro, para adentrarse en la creación de un ser simbiótico, una entidad colectiva que inaugura una categoría propia: un ser hecho de movimiento, difuso e inaprensible; un monstruo que convierte el desplazamiento en el espacio en un viaje a la infinidad del otro.

En esta amalgama de simbiontes, la monstruosidad no viene dada por la mezcla obscena de carnes, sino por la mismidad infinita que expulsa al otro porque lo fagocita. Nadie conserva su ser individual, todos son una sola y misma cosa heterogénea. El otro desaparece, el monstruo es la hipertrofia de una comunidad plena pero sin aire; emerge una imagen inquietante: una mismidad teratológica, pero quizás dócil, manejable para un mercado al acecho.

Este ente virtual se manifiesta como un Golem contemporáneo. En la tradición cabalística, la materia inerte cobraba vida mediante la imposición de la palabra emet (אמת): verdad. Su muerte se producía por la sustracción de la letra aleph. Emet se transformaba en met (מת) que significa “muerte”. La vida y su control estaban atadas al lenguaje, como letras de un ADN. En “Golem”, es el código el que actúa como verbo sagrado: da la vida, también bajo la presión de decir “verdad”, lo que despierta el compromiso ético y estético de la criatura, mientras se nombra la posibilidad de su misma muerte. El código se encuentra con las tensiones estructurantes que se concatenan entre la ficción y la verdad, entre el arte y la vida.

El procesamiento masivo de datos y la pronunciación de las palabras en la cábala actúan de la misma forma: ambas performan el mundo, moldean la materia al enunciarse. No lo describen, lo crean literalmente. El resultado es una criatura que encarna las fricciones de la ambivalencia técnica, un ser digital que se imbrica en los procesos de absorción socio-tecnológica que empujan ciegamente las sociedades hacia el futuro. Por esa razón el Golem ha sido leído como el antecesor de los robots o, más recientemente, de las IAs. Una misma herramienta que implanta las condiciones de posibilidad del nuevo mundo, mientras nos precipita al abismo de sus leyes. Un engendro sin palabra de control, una anomalía sin bozal.

De hecho, en“Golem” resuena con intensidad la idea de lo anomal, expresada por Deleuze y Guattari. La criatura digital no es un individuo ni una especie, sino un fenómeno de borde que cuestiona el sentido y el orden de un ser encerrado en un cuerpo único. Es un Cuerpo sin Órganos, por seguir la terminología de Mil Mesetas, carne liberada de su organización, pura potencialidad en la que el deseo puede fluir sin ser canalizado, como un avatar, pero sin posibilidad de apegarse a la nueva identidad alterizada. No es una anomalía por defecto, sino por desbordamiento; es la “banda” o el “devenir-animal” que se sitúa en la frontera del sistema, operando como un nexo entre múltiples cuerpos. “Golem” es un laboratorio de experimentación donde el sujeto se disuelve y transforma, y el devenir-animal-monstruo opera como un factor de desestabilización de nuestras ideas sobre los límites de lo humano.

Cast & Crew