CANCIONES PARA UNA REVOLUCIÓN

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CANCIONES PARA UNA REVOLUCIÓN

CANCIONES PARA UNA REVOLUCIÓN

CANCIONES PARA UNA REVOLUCIÓN

La muestra parte del mítico documental antifranquista Canciones para después de una guerra en la que Basilio Martín Patino se jugaba su vida para poner en imágenes sonidos ya más que conocidos en una España donde la libertad se debatía una y otra vez con la constante censura. Con PROYECTOR no pretendemos jugarnos nada, pues tampoco tenemos nada que perder, hoy en día hay doble censura la directa a personas por expresarse en redes y el silencio administrativo. Desde que los partidos políticos pueden ser votados con sus representantes juzgados y no pasa nada, creemos que ya nada puede pasar. Aún así os dejamos unas pequeñas píldoras, unas somníferas, otras revulsivas, que invitan, cada una a su modo, a posicionarnos, a levantarnos.

Toda revolución tiene que tener un himno que la sostenga, que sirva para dar una estructura de fuerza, de poder. Como es el caso de ¡Patria, victoria, honor! la obra de Fernando Baena. Para crear una revolución es necesario romper lo anterior, desde uno mismo, quemando nuestro pasado o enfrentándonos a las consecuencias de nuestro posible futuro, o eso es lo que hace al quemarse el cabello, travestido en su alterego, en la pieza Fuego en la cabeza de Olga Diego. O simplemente hacer ejercicios de visibilización, de enfrentarnos a nuestro pasado, a nuestro sistema de poder de las últimas décadas como nos muestran Jorge Galindo y Santiago Sierra con Los encargados. De pasado, de transición, de fosas, de nuestra historia contada desde películas o desde el mismo No-do nos invita a repensar la Historia de España en la obra de María Ruido. Pero lo bueno del poder es que con ironía siempre se puede alterar y hasta lo más peligroso se puede convertir en belleza. De bailes, de Ley Mordaza, de la sofisticación del palacio a los personajes barriobajeros que ataviados de hábito de antidisturbios bailan Eurythmic a modo de tango nos presenta Carlos Aires en Sweet Dreams are made of this. También se pueden hacer revoluciones simbólicas, momentáneas, como escapes de la realidad cotidiana, revoluciones desde nuestro propio hogar, usando nuestra cotidianidad para enfrentarse a lo establecido como nos invita Mateo Maté con sus nacionalismos domésticos. Pero lo bonito de las revoluciones es que dejan estribillos, dejan ascuas y éstas siempre pueden prender de nuevo, casi de modo silencioso, casi sin avisar. La lucha de religiones es quizás hoy en día una de las más importantes acciones de provocación constantes, nuestras costumbres más antiguas se pueden siempre convertir en actos de verdadero trauma, donde la muerte de animales más que un método de supervivencia, es una raíz identitaria de una nación, o así nos transmite Paula Rubio Infante en Cordero de Dios. Pero si el mundo sigue tan mal como lo dejamos, tan triste como nos obligan, quizás hay que salir del agujero y en este caso de nuestro país, para ello el pasaporte como ciudadanos europeos nos permite movernos con más facilidad que otros ciudadanos de otros países de este mismo mundo. Pero si destruimos nuestro modo de salida, sólo nos quedan los viejos veleros y el recuerdo de los viejos tiempos. Con estos utensilios Irene de Andrés nos propone la videoinstalación Cómo trazar una línea en el pasaporte. Poner cara y por qué no volver al pasado y retomar la Internacional como símbolo, sólo que cuál de ellas, pues hay más de 8 versiones de la misma, como ocurre siempre con la izquierda que se divide, se separa y eso hace levantar de la tumba hasta el mismísimo Lenin en la instalación de Ramón Mateos en Un paso adelante, dos atrás.
Situaros donde creáis, impasibles, golpeados, irónicos, políticos, conmemoradores, atacantes o quemados pero nunca dejéis de luchar.

ARTISTAS: Irene de Andrés, Carlos Aires, Fernando Baena, Olga Diego, Jorge Galindo y Santiago Sierra, Mateo Maté, Ramón MateosPaula Rubio Infante y María Ruido

 

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