Arquetipos colectivos. Sociedades Interconectadas

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Arquetipos colectivos. Sociedades Interconectadas

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Arquetipos colectivos. Sociedades Interconectadas

Artistas: Claudia Valente & Nic Motta (arg), John Kelley (eeuu), Su Yu Hsin (twn), María Alcaide (esp) y Michela de Mattei (ita)
Videoacción Paula Lafuente (esp)

En la presente sala de exposiciones, se muestran las obras de los artistas John Kelley, Su Yu Hsin, Claudia Valente & Nic Motta, María Alcaide, Michela de Mattei y la videoacción de Paula Lafuente. Una serie de piezas que, a salvo de su heterogeneidad individual, conectan unas con otras en reflexiones en torno al proceso de la interacción: relaciones recíprocas, bien sean entre seres humanos, seres humanos y “animales”, aunque, con mayor hincapié veremos la relación entre seres humanos y máquinas contemporáneas, o, lo que se conoce mejor como “las nuevas tecnologías”. Se extiende así un juego que enlaza con las matrices de conexión y lenguaje, como bien sabemos, las que forman parte del mecanismo de comunicación, percepción e interpretación del cotidiano y de las experiencias vividas o conocimientos empíricos. En este sentido, las nuevas tecnologías han imbricado (e imbrican diariamente) con el devenir de aquellos arquetipos que una vez hubieron caracterizado al colectivo en cuanto construcción de modelos y/o principios que les identifica en tanto idiosincrasia de naturaleza universal (Del griego, “arjé”, origen – “Tipos”, modelos: Origen de los modelos. Como ejemplos: Madre, Padre, Persona, Sabio… Muerte, Vida… También haciendo alusión a los comportamientos de las personas). En definitiva, el arquetipo como modelo de interacción, cuya cualidad algunos aseguran ser innata, y otros la desdicen, permitía a los seres humanos establecer un vínculo bien definido tanto con el lenguaje, los conceptos, los objetos como con los seres de su propia circunstancia, y, seguidamente, reproducirlos, con el fin de fijar una continuidad en el tiempo. Incluso, permitía crear mitos de la imaginación, claro está, siempre atravesada por los símbolos que circunscribían en el entorno.

Esto es, para algunos un avance (evolutivo), para otros un atraso (social); la posibilidad de poder conectarse con otras sociedades (y otros seres) en una suerte de red globalizada e instantánea, nos ha llevado a un canal mucho más fluido en tanto traspaso de conocimientos, imágenes, significados y símbolos, que, finalmente se convierten en un acervo-nube “al alcance de todas las personas”. Es decir, un saber global, un conocimiento colectivo. Empero, uno puede pensar, si la naturaleza universal ha cambiado, perdió su carácter “natural”, entonces, tan sólo cabe que se haya convertido en una artificialidad universal, ya que la tecnología no es más que algo “artificial”. Luego, “fácil” de construir, pero difícil de copiar o reproducir. Por lo tanto, ¿No se ha perdido algún tipo de esencia en el camino?, por ejemplo, ¿La humana?, ¿Acaso ésta nueva forma de interacción, mediante las redes sociales, ha hecho maleable la comunicación, el conocimiento, el comportamiento e, incluso, la ideología y el pensamiento?

Esta muestra, partiendo de la interpretación antes mostrada, ha permitido desarrollar un discurso agrupando los proyectos en tres categorías de interacción:

Interacción de-en directo. Dentro de la pretensión de manejar un diálogo, directo hacia un receptor, John Kelley y Michaela de Mattei muestran dos trabajos que ponen en tela de juicio las capacidades comunicativas de los seres humanos: Kelley planeta una situación al caer (si no lo hizo ya), algo que paulatinamente estremece a las sociedades contemporáneas, y corresponde al choque con la (muy esperada) inteligencia artificial. Kelley nos muestra una experiencia, que, más fue un experimento, vivida por un profesor tras instalar en su dispositivo móvil un chabot que bautiza con el nombre de “Guster”. Con el tiempo, Guster enseña al profesor lo que ha ido aprendido de él en los últimos días, semanas, meses… parece un tipo de alter ego. Esta relación fue haciéndose cada vez más y más escalofriante, pues el Profesor observa en Guster su propia creatividad, afín a la poética, al mismo tiempo, que la depresión latente (La máquina reproduce su identidad). Algo que acaba generando una relación de “malas influencias”. Ante la situación, al Profesor no le queda más remedio que “asesinar” a Guster, desinstalándolo de su dispositivo; Michaela, por su parte, desarrolla un objeto de estudio diferente, digamos, de una relación más bella. No sólo intenta traspasar la barrera de la distancia (de la que tanto sufren los amantes), sino, además, entre especies. Desde 2015, Michaela mantiene una conversación por Skype con Estée Lauder, un ave Myna nacida entre Gloucester e India. Este proyecto ha resultado en cuatro piezas, de las cuales, aquí nos muestra Hipnosis (2018), un estudio hipnótico para profundizar en los niveles comunicativos con Estée, cuestionando, a su vez, los límites sobre las condiciones del cautiverio que “sufre” el ave. No cabe duda de que los intereses de Michaela se basan en una construcción comunicativa entre la realidad y la ficción en el momento de conversar con Estée.

Lenguajes, ideas, comportamientos. La Red, las Redes, Internet; fenómenos de la nueva era que han ido generando lenguajes e ideales con el paso de los años, a la par que diluyendo aquellos que exponíamos en la introducción. My terrorist lover, proyecto de María Alcaide, desenvuelve un relato de ficción autobiográfico donde deja ver la construcción de ideas y lenguajes que devienen de la conexión entre los seres humanos en internet, y el poder que ello tiene. De esta manera, muestra cómo una relación de amor paulatinamente se vuelve en odio, pues, tras sumergirse en las redes sociales, el mundo digital y youtuber, descubrió ciertas tensiones culturales que día a día condicionan las ideologías, como es en este caso, la islamofobia, la tendencia a la radicalización o la estética de la identidad territorial. Un universo impregnado de estereotipos, cuyos canales permiten a María Alcaide reflexionar en torno a la problemática emergente y sus considerables riesgos: de un novio argelino, a un enemigo terrorista; Paula Lafuente interviene en esta exposición con la videoacción Tachar_la, una performance que vuelve a zambullirse en cuestiones relativas a las aprisionadoras y condicionantes redes sociales. En este caso, Paula se para a pensar en que, más allá de las posibles ventajas que ofrecen, no podemos dejar a un lado la idea de una “dictadura algorítmica que se rige a base de términos y condiciones”. Esto es, en uno de sus ítems, la vida sujeta a un diario visual público (Instagram) con el que compartir, a base de corazones (likes), un estilo, valga la redundancia, de vida, siendo a su vez la presentación del individuo capitalista mediante una galería de exhibicionismo y conectividad. En ocasiones, de engaños y falsedades.

Conexiones. Los proyectos de Claudia Valente & Nic Motta y Su Yu Hsin ponen de manifiesto el fenómeno de la conexión, y no sólo reparando en las posibilidades de la máquina tecnológica (maps, redes sociales, programas de acción remota…) sino, también reflexionando en la conexión natural, de origen primitivo, que guarda la evolución para los seres vivos. Geografía en Danza y Colisión, pieza de Claudia Valente & Nic Motta, extiende un estudio sobre la motricidad y el movimiento, tras observar la similitud de algunos comportamientos humanos, en tanto patrones o sistema pautados/organizados, que presentan algunas comunidades u organizaciones institucionales, por ejemplo, las fuerzas armadas, las formaciones del ejército o las líneas de policía, en relación al movimiento geométrico y sistemático de las medusas. Una suerte de conclusión en torno a la idea de un cerebro colectivo – un sistema único, que se acercaría a la teoría del “Arquetipo e inconsciente colectivo” del psiquiatra suizo Carl Gustav Jung. Aunque, aquí ampliado a todos los seres vivos; Su Yu Hsin revela el poder de la cultura visual generada del utopismo tecnológico, aquella idílica ideología basada en que los avances de la tecnología y la ciencia llevarán a la humanidad al ideal utópico. O, al menos, cerca. Para ello, Hisn nos presenta Water Sleep, cuyo objeto radica en cómo la humanidad refuerza su dominio sobre la naturaleza a través de la fotografía digital por satélite y la visualización de datos en forma de mapas, gráficos y simulaciones virtuales. Simple: Desde mi propia casa, puedo visitar Hong Kong o el Himalaya sin moverme del escritorio. Concretamente, la pieza de Hsin trataría de un caso comparativo del fenómeno del agua en Junín (Argentina) y Akiyoshidai (Japón). Es decir, mediante el elemento agua, Hsin conecta dos ciudades que se encuentran en dos lados diferentes del hemisferio.

Texto: Pedro José Trujillo

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