22.09.2018. 19:30h – Quinta del Sordo

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Distorsiones, errores, glitch…

El término glitch se traduce habitualmente como error, y en el contexto informático se identifica con una imagen distorsionada debida a ficheros dañados o mal codificados. Desde que entramos en la revolución digital nos hemos familiarizado con este tipo de estética que acaba por devenir cultura, donde lo que en un principio aparece por casualidad empieza a desarrollarse a través de diversas herramientas de forma intencionada. Según Mark Dery en su libro Velocidad de escape, ‘primitivo moderno’ es el término que los sociólogos han dado al ejercicio de la ‘resistencia por lo ritual’ en la tecnocultura. La práctica del glitch, del culto al error, en su concepción simbólica, podría considerarse entonces como una forma de primitivismo moderno, de búsqueda de un espacio que puede ser utilizado para pensarnos como sujetos en tiempos posthumanos, interconectados en una red de agentes que no responde a las lógicas binarias y que pretende buscarse precisamente en un ejercicio de desfamiliarización de aquello que ha condicionado nuestra relación con el mundo en el pasado.

Las videocreaciones que aquí se presentan, juegan con el error como extensión de la experiencia desde la violencia, la memoria o el humor. La risa como un glitch del organismo, inesperada, punzante, posibilita escapar a los esquemas de control. Este es el caso de Kuang-yu Tsui, con su pieza Invisible City: Liverpool Top 9, que nos ofrece una posibilidad abierta de hackear el territorio a través del absurdo y de códigos cruzados. En Campo, de Berio Molina Quiroga, la incertidumbre del pitido y del acople entre un micro, el cuerpo y un amplificador nos devuelve a un laboratorio del accidente en la propia instalación. María Molina Peiró con Digital Trauma (and the crystal image)nos trae la memoria histórica del archivo digital de la guerra en Bosnia y sus atrocidades. Se ofrece al espectador desde el rito del sacrificio de aquel que se diluye en un contexto de violencia, herida por la memoria sin capacidad de olvido del que bucea en internet. Pan No.1: Stay Strong de Hasan Daraghmeh vuelve al territorio ofreciéndonos diversas transformaciones de una plaza como si de un viaje delirante de lsd se tratase, una realidad quántica de ejército anónimo y digital, que nos devuelve una visión del mundo como si la propia máquina compartiera su mirada. Rodrigo Faustini Garoto con su pieza Transcodificado a partir de fosfeno trae la plasticidad pictórica del pixel arrastrado y fluido bajo el alumbramiento de un parpadeo estroboscópico. La memoria y el relato se muestran aquí en un ejercicio de recuerdo y reconstrucción transfigurada y en constante movimiento.

La poética del glitch, de la distorsión, nos atraviesa como un rito de resistencia a la perfección, ese espacio maquínico exento de error asociado a un devenir tecno-científico. En este sentido podemos entender el error como el tiempo del kairós, de la oportunidad, de la posibilidad de ser otrxs, diversxs, imprevisibles, diferentes. La oportunidad de ser sujeto ciborg a través del ejercicio postantropocéntrico de su sensibilidad.

Texto: Paula Lafuente

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