21.11.2019 – 31.01.2020 – Canciones para una revolución

21.11.2019 – 31.01.2020 – Canciones para una revolución

21.11.2019 – 31.01.2020 – Canciones para una revolución

La muestra Canciones para una revolución se encuentra ocupando las estancias Sala Estudios y La Fragua de Tabacalera. Promoción del Arte.

Inspirada en el mítico documental anti-franquista “Canciones para después de una guerra” en la que Basilio Martín Patino se jugaba su vida poniendo imágenes y sonido en y a una España donde la libertad se debatía con la constante censura.

Con PROYECTOR no pretendemos jugarnos nada, pues tampoco tenemos nada que perder. Hoy en día hay una doble censura: la que recae sobre el individuo por expresarse en las redes y la que indirectamente se sufre a través del silencio administrativo acomodado.

Creemos que a pesar de la pasividad aplastante ante el descrédito de la clase política y del propio sistema económico, debemos encontrar en nosotros mismos nuevas formas de enfrentarnos a nuestro tiempo.

Nosotros queremos ofrecer pequeñas píldoras, unas somníferas otras revulsivas, que invitan, cada una a su modo, a posicionarnos, a levantarnos, a reaccionar.

Para la Sala Estudios hemos escogido 7 piezas, que desde la poesía, la ironía o la metáfora, nos acercan a las revoluciones y al sentimiento revolucionario con la sutileza de la reflexión abierta y profunda.

Para crear una revolución es necesario romper con lo anterior, es necesario que el presente se convierta en pasado, que sufra la metarmosis de un cambio provocado por nosotros mismos, quemándolo hasta su conversión a ceniza, enfrentándonos a las consecuencias del futuro que hemos activado.

Así, Olga Diego en la pieza “Fuego en la cabeza”, se quema el cabello travestido en su alter ego femenino.

Pero lo bonito de las revoluciones es que dejan estribillos, ascuas y éstas siempre pueden prender de nuevo, casi de modo silencioso, casi sin avisar.

Continuando con estas obras en las que el cuerpo es el protagonista y la revolución se hace desde uno mismo, la artista Elke Andreas Boon nos invita a escoger entre ser un espectador subido al vagón en su obra “Train” o mirar desde los ojos de la propia accionista, como siempre crítica, irónica, llena de rabia.

Más conceptual, más metafórica pero rotunda y expresiva, la pieza “Inabarcable” de Katherinne Fiedler, que nos presenta 2 barcos en medio del mar y mediante el ladrido de un perro llamado Rambo nos cuestiona el concepto de frontera, de límites, de pertenencia y de propiedad.

Todas las revoluciones necesitan de imágenes clave, de símbolos, de consignas que sirvan para hacer camisetas o pósters. Remontémonos a la era preInstagram. João Tabarra nos presenta una imagen más que conocida: tanques preparados y un sólo hombre que se enfrenta al sistema, a la muerte programada. En este caso, el artista portugués con la obra “Barricades improvisées” actualiza la imagen ya predispuesta y nos invita a enfrentarnos a lo que más tememos, a lo más peligroso, en su caso ¿el mercado?

Pasado y presente, jabón y participación ciudadana. Quizás un pequeño homenaje de Jaume Pitarch, en su pieza “Jabón de Alepo” a todos los desplazados, y sobretodo a los más recientes. Mucho desgaste, guerras fratricidas, destrucciones… pero sólo el compañerismo, sólo el poder de todos puede hacer cambiar las cosas y a la vez puede hacer que lo más básico desaparezca poco a poco.

Patxi Araújo nos presenta una pieza entre lo mecánico y lo audiovisual. En “A Political Automaton Called 33 Notes”, Trump y el Himno de La Internacional se abrazan entre máquinas que intentan hablar del 4´33¨ en homenaje a John Cage. En esta era de hiperconexión, la revolución industrial y tecnológica son las primeras herramientas para controlar las masas y manipular a futuros votantes.

Por último, cerrando la sala y enfrentada al ladrido sordo de la pieza de Katherine, Sergio Cáceres nos presenta un monitor de tubo catódico a modo de discurso canónico, de Gran Hermano controlador y omnipresente. Por otra parte vemos, o más bien percibimos, que hay otros discursos, pero que la censura no nos permite acceder a los mismos al encontrarse escondidos tras las puertas que impiden el paso al ciudadano de a pie. “Verbo”, como ha querido titular el artista esta pieza creada exprofeso para esta sala, nos llena de inquietud, de deseo por descubrir, por conocer, nos invaden las ganas de abrir puertas y ventanas, y quizás nos empuje hacia la sala La Fragua, donde los contenido, instalaciones y acciones buscan la realidad del concepto revolución, habitándolo.

Para La fragua hemos escogido 5 piezas que reflexionan entorno a los conceptos de revolución, patria y nación.

La muestra abre con el intento de Rubén Martín de Lucas de conquistar pequeños trozos de hielo, en su obra “Icebergs Nations”, hielo que desaparecerá en horas o días. Efímeras y en jaque ante la propia acción, el concepto de nación, la bandera y la patria se diluyen bajo la frialdad con la que la razón disuelve las ideas.

Para repensar la historia de España, para reencontrarnos con nuestro pasado y no olvidarlo, está la obra “Lo que no puede ser visto debe ser mostrado”, de la artista María Ruido, narrada a través de imágenes de distintas películas, algunas extraídas del mismo No-do.

Como acto revolucionario se puede ver la obra de Bárbara FluxáProyecto Coche: excavando el final del siglo XX (2006-2009)”, en la que, movilizando las fuerzas de su entorno, consigue intervenir un paisaje símbolo de la decadencia de un sistema que se estanca, del corroído entramado social que invade impasible nuestro espacio, estampa oxidada que refleja el paradigma del desarrollo industrial y tecnológico, y de los movimientos sociales que acontecieron en la época, en especial en las luchas obreras de los 80´s.

Mucho más directa, la obra “Apátrida por voluntad propia” de Núria Güell, pone en tela de juicio el poder establecido. Al igual que Rubén, habla del concepto de patria negando su pertenencia a ese grupo, y ejecuta su derecho a expatriarse, acción que, como la propia palabra, no es aceptada por los valores establecidos.

La muestra se cierra con “Tomar las calles” que, a diferencia de las anteriores (más cinematográficas), el artista argentino Andrés Denegri nos presenta las grandes marchas que levantaron su país en la pieza coral a 3 canales. Un intento de hacernos cómplices de los grandes revolucionarios que lucharon e incluso llegando a morir por defender sus ideales. ¿Y dónde mejor que en La Fragua para continuar con esas luchas y al menos no perder los derechos adquiridos?

Situaos donde creáis, impasibles, golpeados, irónicos, políticos, conmemoradores, atacantes o quemados, pero nunca dejéis de luchar.

Texto: Mario Gutiérrez Cru

SEDE

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