12-19.09.2020. 12h. Sala Equis. Videoarte larga duración

12-19.09.2020. 12h. Sala Equis. Videoarte larga duración

ARTISTAS 2020

Artistas: Isidro López-Aparicio (esp), Melanie Smith (eeuu), Salomé Lamas (por), Anna Gimein (eeuu), Fernando Baena (esp), Lois Patiño (esp) y BandaPan (esp)

12.09.2020. 12:30h. Isidro López-Aparicio (esp). Latidos de Mina. 63″
13:45h. Melanie Smith (eeuu). María Elena. 40″

13.09.2020
. 12:30h. Salomé Lamas (por). Fatamorgana. 120″.

19.09.2020. 12:30h. Anna Gimein (eeuu). Mistress. 80″
13:45h. Fernando Baena (esp). Murió la verdad. 40″

20.09.2020. 12:30h. Lois Patiño (esp). Lúa Vermelha. 84″
14:00h. BandaPan (esp). Susana y los viejos. 73″

Toda comunidad se funda a través de sus relatos, independientemente del formato que estos adquieran. A través de ellos cada pueblo conforma su identidad y a través de su narración se comparten, mutan y se preservan en el tiempo junto con todo lo que llevan consigo.

La 13ª edición de PROYECTOR Festival de Videoarte trae a Sala Equis obras de videoarte de larga duración y una fuerte intencionalidad comunicativa, de difusión y reflexión en torno a las narraciones contemporáneas. Narraciones que se construyen en diálogo con el pasado, el futuro y las comunidades a las que apelan, generando así palimpsestos de historias, voces y referencias de gran relevancia y profundidad. Historias que nos sitúan ante la vida y la muerte y nos hablan de justicia, poder, perdida, resiliencia, lucha y duelo.

Abrimos el ciclo con Latidos de Mina de Isidro López-Aparicio y María Elena de Melanie Smith. Estas proyecciones nos sitúan frente a dos imponentes desiertos –el desierto del Sahara en el norte de África y el desierto de Atacama en Chile–, las comunidades que los habitan y el atronador ruido de las explosiones fruto del deseo de poder sobre estos territorios. Polifónicas, situadas y políticas, estas obras visibilizan la crueldad de millones de minas anti-persona enterradas en el Muro marroquí de más de 2700 km que divide el Sahara Occidental y los devastadores procesos de extracción de nitratos en Chile para alimentar al sistema económico global respectivamente. En estos relatos, el terror y los procesos de duelo ante la expropiación del terreno a sus habitantes, el exilio y la muerte, activan la lucha contra la injusticia y la crueldad y apelan a la ciudadanía global a no lavarse las manos.

El segundo día proyectaremos Fatamorgana de Salomé Lamas. Una fatamorgana es un tipo de espejismo, su nombre proviene de la deidad Fata Morgana, la diosa de la ilusión cuyo papel principal es engañar a los humanos. De esta manera Salomé Lamas construye su pieza audiovisual como un punto de encuentro entre diferentes voces que transitan entre lo inventado, lo aparente y lo verdadero para hablarnos del Medio Oriente –concretamente del Líbano– como lugar de conflicto de identidades, de lenguajes, de historias y de Historia. ¿Cuáles de estos relatos preservamos para la memoria colectiva y cómo convivimos con la pérdida de los otros?

Continuamos con Mistress de Anna Gimein y Murió la verdad de Fernando Baena –con Francisco López a cargo de los ambientes sonoros, dos narrativas que nos sitúan ante un fin del mundo provocado por la estupidez o la maldad humana, que nos ha llevado a repetir una y otra vez todo aquello que creíamos comprendido, superado y erradicado. Mistress, partiendo de la lectura de la novela experimental Wittgenstein’s Mistress de David Markson, nos relata la historia de la humanidad a través de la voz de su única superviviente y de los restos que perduran: los mitos, las anécdotas, los cachivaches, los cuadros y los libros. Murió la verdad es una obra performativa y simbólica inspirada en Los desastres de la guerra de Goya, reflexión sobre la situación social actual y los comportamientos humanos a lo largo del tiempo ¿Podemos convivir con los relatos de hambre, pobreza, destrucción del entorno, extinción de especies y violencia en sus múltiples formas que estamos generando, estamos dispuestas a escucharlos?

Nos despedimos con Lúa Vermella de Lois Patiño y Susana y los viejos de BandaPan donde realidad y leyenda se funden. Ambas historias involucran personajes y acontecimientos mitológicos. Por un lado, Lúa Vermella se pregunta sobre la incertidumbre tras la muerte y el concepto de “alma en pena” a través de la relación de un pueblo con sus difuntos cadáveres desaparecidos y el imaginario fantástico gallego. Por otro lado, Susana y los viejos cuestiona los sistemas de dominación y su violencia represiva que existen tanto en el ámbito institucional como individual utilizando el mito de Susana y los viejos. Dos historias de gran relevancia en la actualidad que nos demuestran que algunas preguntas no han cambiado tanto a lo largo del tiempo, algunas quizá nunca lo hagan y otras ojalá logremos responderlas cuanto antes.

Texto: María Suárez de Cepeda

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