CRISTINA LUCAS Touch and Go

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Touch and Go
13:49
2010

Los almacenes de Europleasure International Ltd. ya fueron abandonados en 2010, el año en que la artista española Cristina Lucas los eligió como escenario para su producción para la Bienal de Liverpool. Durante la década de 1970, esta ciudad inglesa sufrió deslocalización industrial, lo que provocó un aumento en la tasa de desempleo hasta que se convirtió en uno de los más altos en el Reino Unido, lo que provocó un aumento de la pobreza. Hoy esta crisis se registra en la historia británica, ya que se vivió como un símbolo de la lucha de los trabajadores contra el crecimiento del capitalismo postindustrial. Con la llegada de la recesión global de 2008, que no solo fue económica sino también existencial, es imposible evitar el significado simbólico de haber elegido un edificio en ruinas propiedad de una empresa llamada “Europleasure”, una lectura amplificada aún más hoy por el salida del Reino Unido de la Unión Europea. Lucas graba en vídeo un acto ficticio orquestado: los trabajadores que habían ocupado estos complejos industriales en el pasado se detienen frente al edificio y arrojan piedras a los vidrios de las ventanas, rompiéndolos en pedazos. Estos son los residentes de Liverpool, los miembros del sindicato de ancianos que, en su propia edad, experimentaron y soportaron la crisis. En su furioso resentimiento y rabia, lanzan piedras al pasado. Justo después, una expresión de satisfacción aparece en sus caras. El significado del gesto de Lucas es doble: primero, es un recuerdo del activismo contra el capitalismo. En segundo lugar, integra a sus protagonistas en una nueva fase de la sociedad global; como ella misma señala, esta es la sección de la sociedad que actúa como una bisagra en el nuevo orden económico: el del entretenimiento. A través de este estilizado lanzamiento de rocas, esta generación se vincula y se integra dentro del sistema de producción cultural. Y para conmemorar esta capitalización de la diversión, la acción se ve reforzada por una versión de Revolution, 1968, de los Beatles, transmitiendo el espíritu de un puesto de feria. Touch and Go funciona de esta manera como una transferencia simbólica de la intensidad de las luchas sindicales, la explotación neocapitalista y la transformación en un espectáculo de cualquier capital humano dado.

Vera Renau

The Europleasure International Ltd. warehouses were already abandoned in 2010, the year in which Spanish artist Cristina Lucas chose them as the scenery for her production for Liverpool’s Biennial. During the 1970s, this English city underwent industrial off-shoring, which sparked a rise in the unemployment rate until it became one of the highest in the United Kingdom, causing an increase in poverty. Today this crisis is recorded in British history, as it was lived as a symbol of workers’ struggle against the growth of post-industrial capitalism. With the arrival of the 2008 global recession, which was not only economic but also existential, it is impossible to avoid the symbolic meaning behind having chosen a building in ruins owned by a company named “Europleasure”, a reading amplified even more today by the exit of the United Kingdom from the European Union. Lucas video-records an orchestrated fictional act: the workers who had occupied these industrial complexes in the past stop in front of the building and throw rocks at the windowpanes, breaking them into pieces. These are Liverpool residents, the elderly union members who, in their own age, experienced and endured the crisis. In their furious resentment and rage, they launch stones at the past. Just afterwards, an expression of satisfaction shows on their faces. The meaning behind Lucas’ gesture is twofold: first, it is a remembrance of activism against capitalism. Secondly, it integrates her protagonists into a new phase of global society; as she herself points out, this is the section of society that acts as a hinge into the new economic order: that of entertainment. Through this stylised rock-throwing, this generation links to and is integrated within the system of cultural production. And to commemorate this capitalisation of fun, the action is heightened by a version of Revolution, 1968 by the Beatles, conveying the spirit of a funfair stall. Touch and Go works in this way as a symbolic transfer of the intensity of the union fights, the neo-capitalist exploitation and the making into a spectacle of any given human capital.
Vera Renau

https://loop-barcelona.com/artist-video/touch-and-go/

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