CAROLEE SCHNEEMANN Élan Vital

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Élan Vital
1963-74

Esta exposición tiene como objetivo analizar en profundidad la gama de detalles puramente pictóricos en estas acciones de video que abarcan dos tumultuosas décadas. Brotando de la médula de la retina y jugando con la sintonía de la esencia más intuitiva del artista, costumbres sociales y sucinta técnica, tales obras forman un nuevo cuadro que abarca la estética y la política; un constante rasgo hacia la observación y exploración, en los cuatro videos de esta muestra, sigue manteniendo el impulso pictórico; el rítmico  “ataque y decadencia”, las espacios negativos expresivamente tejidos a lo largo de esas actuaciones estridentes, conjugando la “élan vital” que Schneemann sabiamente aplica por doquier.

Creadora de una nueva aleación de la mente y la materia (idea-material), el artista fusiona en estas obras de vídeo, su pictórica implícita “corriente de la consciencia” práctica, con la agudeza espacial de un enfoque volumétrico que incorpora el mito y lo ritual, una mezcla de elementos sociales, herramientas de trabajo y tópicos basados en sus directamente “vividas” experiencias. Su lustroso cuerpo de inevitable presencia incorporado como un elemento constante en sus obras, se convirtió en la transgresión final, utilizando la confrontación del desnudo de mujer contra los cánones del momento. Alejándose de la histórica dominación masculina, su arte abre las puertas para una nueva representación. Con océanos de diferencia, por pura casualidad, con su propio enfoque paralelo al del Vienna Actionist, Günter Brus, Schneemann se convirtió en el marco de sus propias acciones femeninas.

Entre 1963 y 67, apoyada por el telón de fondo de la avant-garde de Nueva York Downtown, se convirtió en una actora primordial. En Meat Joy (1963-1964), coreografió actuaciones utilizando a sus participantes como trazos de pintura interactiva, entrelazando sus cuerpos y al paso, rescindiendo las características independientes de los mismos.   Fuses (1964-1965) fue la herramienta de trabajo primordial utilizada en la exploración de las sensibilidades extremas de Schneemann ejecutadas con el radicalismo de la época reflejado en sus, igualmente agudas, propuestas pictóricas; trabajando todos y cada uno de los fotogramas como pura pintora, se valió de técnicas extremas en el tratamiento de las superficies. En terminos de composición y diseño se sirvió tanto de reconocidas artimañas pictorico-historicas como de las de ultima hora usando multiples “puntos fijos”, vigorosas construcciones de rehilete remitiendo a Duchamp y a Gorky, imágenes buscadas al azar y  otras vicisitudes espaciales tan aproximadas a los principios contenidos en el vocabulario del Expresionismo Abstracto – que el artista practicaba de por si – como a otros trucos atemporáneos contenidos en obras maestras tales como en la de El Greco, “El entierro del Conde de Orgaz”, donde la construcción y  la distribución en capas de múltiples planos dispuestos en el espacio como determinantes visuales, precipita la dinámica y política de ambos, el espacio corporal y el  social.   A finales de los años sesenta, Carolee Schneemann transita de la pintura pura al collage y el assemblage, posiblemente para probar, y explorar nuevos y más amplios caminos del espectro espacial. En 1967, Schneemann propone  Body Collage (Cuerpo Collage), una performance anti estática en la que ella se acaricia el cuerpo con pasta de trigo, luego salta hacia arriba y hacia abajo y alrededor de sí misma y rueda a través de un mar de suaves desechos y rollos de papel blanco, coreografiando un collage en movimiento corpóreo no foráneo en esencia a ciertas premisas Dada-Futuristas. En palabras de Schneemann, “Mi intención no era simplemente el collage mi cuerpo (como un objeto), sino representar el movimiento de modo que la imagen-collage fuera activada, no predeterminada o planteada.

A la vuelta de mediados de la década de 1970, la artista expresa cierta insatisfacción con las enormes necesidades requeridas en muchas performances anteriores. Aislandose en el laboratorio intemporal y solitario del pintor, Up To and Including her Limits (1976), descansa en el “dibujo puro “como la respuesta para despejar el camino.  Usando sólo las herramientas básicas, un lápiz en la mano, su propio ser, y planos pictóricos reducidos a un espacio cúbico, se suspende ella misma, colgando al final de una larga cuerda vertical rebotante, con el fin de delinear, a través del movimiento al azar, un nuevo territorio interactivo tridimensional donde confluye la fusión del cuerpo, la expresión, la belleza y el cerebro. “Una pintora que ha dejado el lienzo para activar el espacio real y el tiempo vivido”, incluyendo sus materiales de uso cotidiano, el uso de su cuerpo como un elemento de su propio trabajo autobiográfico; objetos definitivos en sus obras multimedia, tanto como su propia intimidad.

Es del todo sabida en nuestros días que, en última instancia, la capacidad de  Carolee Schneemann de trascender de la pintura misma, ayudó a transformar el hecho, de cómo la representación y el género pueden ser dirigidas dentro de la práctica artística.   Su legado ha sentado precedentes para una serie de artistas formidables, entre ellos, Ana Mendieta, Peggy Ahwesh, Hanna Wilke, Marina Abramovich, Matthew Barney y Annie Sprinkle.

 

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