ANALÍA VILLANUEVA La carencia

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La carencia

La temporalidad, lo efímero, la desintegración, la desaparición y la memoria se hacen presentes en esta obra. Las fotografías corresponden a instantes felices registrados por todos: Vacaciones, cumpleaños, encuentros familiares, retratos, paisajes. Las diapositivas corresponden a material encontrado familiar anónimo. La obra implica un apropiarse del material desechado, que se expone para luego ser destruido en su totalidad. El espectador recorre la obra y se proyecta en esas imágenes familiares. Comienza a darse una situación compleja, en donde compite la intimidad del espectador por la cercanía con esas imágenes, con la extrañeza generada por el distanciamiento del dispositivo. González Requena en el texto Introducción a una teoría del espectáculo nos comenta: “La distancia, pues, en tanto que elemento constitutivo del espectáculo, se nos revela como huella de una carencia, la de ese cuerpo negado del espectador, que, reducido a mirada, se entrega a la contemplación de otro cuerpo, esta vez afirmado (en su exhibición) y que por eso se manifiesta fascinante”. La obra plantea un quiebre, cuando estas imágenes, tan estáticas, como recuerdos de la memoria inmaculados que desconocen el paso del tiempo, comienzan a desvanecerse, orgánicamente. El espectador vive en forma presencial esa destrucción. Proceso irreversible que lo hace testigo de un recuerdo que nunca más existirá de esa forma.

, “…no toda transformación es inmediatamente susceptible de lectura” no dice Glusberg, y agrega “El valor de cambio que significa una alteración corporal trasciende el marco de su representación aislada: si se transgrede, mediante un gesto, un sistema congelado de conductas, se está transgrediendo, simultáneamente, las representaciones estereotipadas acerca del mundo de acciones aprobadas socialmente. Pero, esto va más allá: las actitudes convencionales, al ser transgredidas, ponen en crisis los aparatos. culturales: que, como proponen rituales de conductas, quedan al descubierto en su función reguladora.”, a partir de esto se desprende un análisis ético relacionado a la apropiación de recuerdos de otro, y su inminente destrucción. Solo tres imágenes forman parte de la obra, pero por su propio movimiento invita a la reflexión.

Las diapositivas se encuentran recubiertas de un plástico. Requena asocia el plástico con los cuerpos electrónicos que carecen de olor y de textura y parece indemne a las huellas del tiempo. Pero algo falla, y ese contenedor tan hermético deja abierto un lugar para que el olvido sea inevitable. Los recuerdos como parte vital de nuestra vida, se desvanecen.

La Carencia plantea una reflexión sobre la memoria, el tiempo y la fragilidad de la constancia. Un acto externo desequilibra el sistema de estos 3 conceptos, generando una imagen inestable que pronto llegará a su desaparición definitiva. Las imágenes se presentan como potentes retenedores de la memoria, retención utópica porque la intervención del tiempo lo invade todo. Las imágenes se sitúan entre su materialización y su desmaterialización, abriendo el análisis a la imposibilidad de reducir el tiempo y la memoria a una imagen congelada.

 

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